Frecuencia de lavado. Fuera mitos: no es malo lavarse el pelo todos los días. Hay mujeres para quienes es suficiente dos o tres veces por semana, pero otras necesitan hacerlo a diario; para ellas están pensados los champús de uso frecuente.
ELIGE EL CHAMPÚ ADECUADO
Seco, graso, débil, con caspa...no existe un producto que satisfaga todas las necesidades de tu cabello. Por eso conviene cambiar de champú para obtener cada uno de los nutrientes que el pelo necesita. Ten en cuenta que la única vitamina que penetra en el cabello es el pantenol, la vitamina B5; intenta que tu champú te la proporcione. Si tienes caspa, usa una o dos veces a la semana un producto para solucionar este problema. Es recomendable utilizar una vez al mes un champú purificador que elimine toxinas y residuos del cabello. Lo más novedoso son los champús exfoliantes que eliminan las células muertas.
ACONDICIONADOR, IMPRESCINDIBLE
Según Rafael Artero, experto en técnicas de lavado de la firma Pantene, el uso regular de acondicionadores consigue que el pelo sea un 75% más fuerte. El principal papel de este producto es sellar la cutícula del cabello y proteger el córtex (donde reside su fuerza), equilibrando el nivel de hidratación y reduciendo la electricidad estática. En las puntas siempre debes aplicar el doble de acondicionador o un tratamiento especial para esta zona. Si el pelo está muy seco o sin brillo, elige una mascarilla hidratante o nutritiva que le devuelva la vida.
Lo último son las que se dejan en el cabello durante toda la noche y se retiran al día siguiente.