En la bañera. Llénala con agua caliente a 37 ó 38º. Evita calentarla más, sobre todo si tienes la tensión baja, ya que puedes marearte. Añade algún aceite de aromaterapia (con lavanda, bergamota o salvia), que elimine el estrés.
Efecto ‘jacuzzi’.
Consíguelo con bombas, pastillas o terrones efervescentes. Introdúcelos en el agua con la bañera llena o colócalos en el hueco de los riñones, debajo de la nuca o de las las rodillas para conseguir un efecto localizado.
El poder de las sales.
Las hay perfumadas y minerales. Las primeras tonifican, calman y ayudan a conciliar el sueño. Las segundas, ricas en sodio, potasio y magnesio, alivian los dolores musculares y de huesos, y mejoran la circulación.
Aceites esenciales.
Tienen un gran poder de penetración e hidratación, por lo que están especialmente indicados para las pieles secas. Lo ideal es añadir al agua unas gotas de aceite en estado puro o dos tapones si está diluido.