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Ana Fernández visteTop y cinturón de Sinequanone. Falda de Purificación García. Reloj de Christian Dior.
 

"Mi cuerpo es sabio y descansa cuando ya no puede más"



Presumo de ser brujilla


Ana Fernández


Haces de modista. ¿Sabes coser?

Ni un botón. Me costó muchísimo manejar esa vieja máquina que se acciona con los pies. En una de las tomas, incluso un técnico tuvo que mover el pedal mientras yo simulaba que cosía. Hay cosas que me cuestan más porque soy zurda. Siempre me ha gustado más pintar o trabajar el barro.

La calma es tu consejo favorito a los demás. ¿Te lo aplicas a ti misma?

A Benito Zambrano (su descubridor en Solas) se lo recomendaba mucho, me hizo caso y le ha funcionado porque lleva una carrera estupenda. Conmigo es otra cosa, porque yo soy muy nerviosa. En el trabajo sí he aprendido a ser paciente porque sé que hay rachas muy buenas y otras más regulares. No hay que forzar la máquina cuando estás a tope, pero tampoco dejarte abatir si no hay trabajo.

¿Por qué dicen que eres un poco bruja?

(Risas) Bueno, es que yo presumo de serlo. Bruja no, dejémoslo mejor en brujilla. En los rodajes me gusta adelantar acontecimientos, decir, por ejemplo: “Esta película va a enganchar”, porque creo que hay que pensar en positivo. Uno de mis dichos favoritos es “Cuidado con lo que tanto deseas, porque se acaba cumpliendo”. Mi madre siempre me lo dice.

Tu remedio favorito para la tensión...

Dormir. Mi cuerpo es sabio y descansa cuando ya no puede más. Además, sueño mucho.



Textos: Sol Alonso entrevista a Ana Fernández
Foto: Teresa Peyrí