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Francine Gálvez: Camiseta de George Rech. Pantalón de Adolfo Domínguez.
 

"La imagen de mujer florero me horroriza, aunque a lo mejor lo he sido en alguna ocasión inconscientemente"



Mi color me ha marcado


Francine Gálvez


Cambiando de tema, ¿crees que por ser guapa has tenido más oportunidades?

Reconozco que sí, aunque es algo de lo que he intentado huir siempre. Desde pequeña, he cultivado más mi parte intelectual que física. Con 14 años, me había leído La Regenta, y un año después, El capital. ¡Era una niña un poco rara! La imagen de mujer florero me horroriza, aunque a lo mejor lo he sido en alguna ocasión inconscientemente.

¿Te sentiste así al pasar de los informativos a programas del corazón?

Yo estaba en Madrid directo de reportera y me ofrecieron presentar Mamma mía, un espacio refrescante para el verano. Pensé que tenía que aprovechar la oportunidad de estar tranquilita en el plató. ¡A lo mejor me salía novio! Siempre había rechazado la parte de entretenimiento en televisión, pero descubrí que tenía su punto. Desde un hospital madrileño, nos daban las gracias porque, mientras emitíamos el programa, la gente no iba a urgencias. Así comprendí que lo que hacíamos era más importante de lo que parecía.

¿Es cierto el tópico de que a las estrellas de televisión siempre las acosan?

En la tele hay mucho chico y mucha chica. Por eso, también hay mucho meneo. Pero tanto como acoso... Es cierto que, cuando he sido becaria, sí me han acosado. Cuando llega el mes de junio, todo el mundo espera como agua de mayo que lleguen las becarias. Y, hasta cierto punto, es divertido. Espero que nunca me dejen de decir piropos. Sería traumático para mí.

¿Y no tienes miedo a las envidias?

No, porque el que sufre es el que la padece. De todas formas, soy un poco Bambi: no veo la maldad.



Textos: Paloma Sanz entrevista a Francine Gálvez
Foto: Teresa Peyrí