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Muy sexy. Míriam lleva una camisa blanca de satén de Ángel Schlesser  y una falda de lana de Adolfo Domínguez.
 

La vida de Miriam Díaz Aroca



“Ahora estoy mucho mejor que con 20 años”


Utilizaba las muñecas para jugar a los bolos


Quizá por eso conectas muy bien con los niños. ¿Los niños de hoy son distintos a los de antes, no? Dicen los empresarios jugueteros que a los 8 años ya no quieren juguetes infantiles.

No sé. Yo he sido muy chicazo y me divertía subiendo a los árboles. Utilizaba las muñecas para jugar a los bolos. Mi hijo no tiene juguetes porque le aburren. Yo soy reticente a las videoconsolas y me pego con él por la tele, pero he visto que le encanta el cine mudo, como a mí, la música y bailar.

¿Te somete a preguntas incómodas?


No creas, es bastante poco comunicativo porque es muy tímido, aunque muy sociable. Y muy poco cariñoso. Tengo que mendigarle los besos.

¿Destaca tres momentos de tu biografía?


Cuando era monitora y di clases de natación a un niño autista: fue tremendo y duro, pero muy gratificante. También recuerdo el día que me llamaron a casa de mi abuela para decirme que me habían cogido en el programa Por la mañana, de Jesús Hermida, a finales de los ochenta. Y en lo personal, recuerdo el nacimiento de mi hijo y el embarazo porque me aportó equilibrio emocional.

¿Vas a tener más hijos?


De momento, no tenemos pensamiento. Estamos recién estrenados los tres y hay que consolidar esta etapa.

¿Recuerdas los sueños?


Sí, sueño y lo recuerdo siempre. Además, he aprendido a interpretarlos. En una etapa de mi vida soñaba que conducía un coche y no veía. Me perdía y quería llegar a casa. Otro sueño recurrente es que me persiguen animales salvajes. Cuando los analizo y encuentro el porqué, no vuelven. Este sueño era miedo al compromiso y el del coche fue en un momento de inseguridad, pérdida, confusión, descontrol...

El mejor plan con tu marido es...


Chimenea, una copita de vino acompañada de comida japonesa y tumbarnos en el sofá. O, en plan más activo, cogernos la moto y hacer rutas por ahí.



Textos: Victoria Galindo entrevista a Miriam Díaz-Aroca
Foto: Teresa Peyrí