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Un niño oliendo una flor
 

¿Es catarro o alergia?


Te damos las claves para que sepas distinguirlas y actuar a tiempo.


Un 25% de la población escolar española padece rinitis alérgica y en un 15% de los casos se asocia con asma.


Si tu hijo se levanta por las mañanas estornudando y con síntomas catarrales, deberás vigilarlo con atención, ya que puede que no se trate de un resfriado común, sino de alergia. Para distinguir un proceso alérgico de un catarro, observa los siguientes síntomas: sus estornudos son de repetición, sufre picor, lagrimeo y enrojecimiento de ojos, y la mucosidad es líquida y clara, no amarilla ni verdosa. Además, ten en cuenta si empeora al salir a la calle, cuando hace viento o cuando hay mucha humedad en el ambiente. Otra característica de la alergia es que se produce de manera intermitente a lo largo de varias semanas, mientras que la rinitis infecciosa o catarro dura sólo unos días.

Primero, la visita al pediatra.

El siguiente paso que debes dar es acudir a tu pediatra. Esta visita es muy importante, ya que con su evaluación y tus explicaciones podrá realizar un diagnóstico, fundamental para un correcto seguimiento de la enfermedad.
Los pediatras de Atención Primaria realizan la primera valoración de los pacientes en aquellos que se sospecha una enfermedad alérgica. Una vez finalizada, determinan si el paciente debe ser remitido a un Servicio de Alergología para su estudio. Lo más relevante de esa primera consulta es la historia clínica del niño, los síntomas que padece y cómo se relacionan éstos con el ambiente, teniendo en cuenta si tiene animales en casa y si empeora en días lluviosos, en primavera, con la limpieza doméstica, etc. Una información que, junto a las pruebas complementarias, nos permite decidir el tratamiento más adecuado para cada paciente, aclara el doctor Carmelo Escudero Díez, médico adjunto de la Sección de Alergología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid.

Los antecedentes familiares también cuentan, ya que si el padre y la madre son alérgicos, su hijo tiene un 75% de probabilidades de serlo; el porcentaje se reduce al 35% si sólo uno es alérgico, y al 8% si ninguno de ellos lo es. En nuestro país se calcula que un 25% de la población escolar sufre rinitis alérgica y en un 15% de ellos se asocia con asma. Además, existe un alto porcentaje de menores sin diagnosticar.



Textos: Ana Rosa SánchezAsesor médico: Dr. Carmelo Escudero Díez, alergólogo del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid.