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Un niño con brocoli en las manos
 

12 platos de cuchara


Un menú a base de alimentos muy ricos en vitaminas y minerales


Te ofrecemos unas cuantas sugerencias nutritivas y saludables, platos sencillos


Durante el invierno, el organismo de tu hijo tiene que hacer un mayor esfuerzo para mantener su temperatura corporal, incrementando su gasto calórico. Por eso debes prepararle comidas calentitas y más consistentes que en el verano, para que le produzcan una mayor sensación de saciedad (el frío aumenta el apetito) y para que el calor que desprenden le temple el cuerpo, ayudándole a soportar mejor las bajas temperaturas y manteniéndole a salvo de posibles catarros, gripes y contagios.

Para que no te quiebres la cabeza a diario, a continuación te ofrecemos unas cuantas sugerencias nutritivas y saludables, platos sencillos, muy adecuados para los meses invernales, que pueden ser degustados por toda la familia.

“¡Quiero una sopa!”

Las sopas caseras son muy fáciles de comer y de digerir, por lo que resultan especialmente indicadas como primer plato, para cenar y para recuperar fuerzas durante las convalecencias (las de sobre suelen tener demasiada grasa y sal para los niños, salvo que en la etiqueta se especifique que no llevan aditivos, colorantes ni conservantes). Si tu pequeño tiene más de 10 meses, además de las tradicionales sopas de verduras, de fideos y de estrellitas, prepárale sopa de tapioca (tiene un sabor suave y una textura muy agradable y sus hidratos de carbono favorecen el funcionamiento del sistema digestivo) y éstas otras que te explicamos detalladamente en el cuadro inferior. Se preparan en un momento, están buenísimas y son originales y muy nutritivas.

Otras formas de tomar pasta

Es bueno que tu hijo coma pasta (a partir de los 10 meses), porque le aporta hidratos de carbono, vitaminas y fibra y favorece el funcionamiento del sistema digestivo. Pero además de darle sopa de fideos o espaguetis con tomate, hay otras formas de preparársela, que también le encantarán.

Patatas, fuente de vitamina C

Para reforzar el sistema inmunológico durante los meses de frío, además de seguir una dieta variada, es fundamental tomar mucha vitamina C. Una manera de hacerlo, si a tu hijo no le van las frutas ni las verduras, es incrementando su consumo habitual de patatas (aportan 20 mg de calcio por cada 100 g de alimento), que es seguro que las comerá bien.

Y de postre...

Los postres que te sugerimos a continuación son tan nutritivos como calóricos, por lo que sólo deberás dárselos a tu pequeño (a partir de los 18 meses) como complemento de la comida, cuando ésta no haya sido muy abundante. También pueden ser una esupenda merienda para él, si no toma nada más, y un reconstituyente muy saludable y fácil de comer para cuando esté convaleciente de una enfermedad y no tenga demasiado apetito.



Textos: Silvia Cándano. Asesorada por la Dra. Marta Aranzadi, nutrióloga