Existen en el mercado métodos de todo tipo para dejar el tabaco, desde la acupuntura a la homeopatía, pasando por la hipnosis. Pero ¿pueden considerarse tratamientos alternativos a los que ofrecen los especialistas en Medicina? Según el doctor Carreras, “se trata más bien de métodos complementarios. No hay evidencia científica de que, por ejemplo, la acupuntura y todo lo que tiene como base este tratamiento oriental sea más eficaz que el placebo. Los estudios sobre la hipnosis son heterogéneos. Y en cuanto a la homeo-patía, no hay trabajos suficientes para aportar una conclusión clara. Ahora bien, como tratamientos complementarios, siempre que los realice un especialista reconocido y no tengan efectos secundarios, sí pueden reducir el nivel de ansiedad.”
En definitiva, si te decides a dejar de fumar, cuentas con tratamientos y refuerzos para conseguirlo. Pero ojo con pasar a ser fumadora pasiva: aunque el tabaco te afectará en menor grado que si tú misma fumases, cuida que tu entorno respete tu opción de mantenerte alejada de los malos humos.
Y si has logrado dejar de fumar, plantéate como objetivo no retomar este hábito tras el parto (hasta el 73% de las mujeres que dejan de fumar en el embarazo vuelven a hacerlo cuando éste concluye). Recuerda que el tabaco disminuye la calidad y la cantidad de la leche materna y plantéate empezar, junto a tu hijo, una vida más sana.
Un tratamiento a tu medida
La Unidad de Tratamiento y Prevención del Tabaquismo del Hospital Carlos III de Madrid, una de las pioneras en esta materia, ofrece a las personas que desean dejar de fumar cuatro opciones para recibir el tratamiento: consulta individual, terapia en grupo, por teléfono (Tf. 901 120 239) y por internet (www.vidasin tabaco.com). El programa está financiado por la Seguridad Social.
Primera consulta:
Se concerta 15 días antes de dejar de fumar. En ella el especialista intercambia un diálogo contigo. Como aclara el doctor Carreras, “los clásicos tests de dependencia están dejando paso a la entrevista motivacional, que viene a ser un diálogo socrático.
El especialista pregunta y responde a las preguntas del paciente con más preguntas. La idea es que sea él quien llegue a la solución que está buscando”. Se trata de que el tratamiento sea lo más “a la carta” posible. Para ello te pregunta cómo andas
de horarios, si te gusta compartir opiniones... Y también se habla de las distintas opciones de tratamiento farmacológico.
Existen tres medicamentos que se utilizan en estos programas: bupropión, varenicline y TSN (chicles, parches
y/o comprimidos para chupar). Los dos primeros están desaconsejados en el embarazo, ya que no está comprobada su seguridad en gestantes. La TSN, como comenta el doctor Carreras, “sí puede utilizarse en el embarazo con relativa tranquilidad, desde luego con mucho menos riesgo que el que supone seguir fumando”.
El especialista te pone “deberes” de tipo conductual. Por ejemplo, registrar los cigarrillos que fumas, anotando antes
de fumar cada uno: la hora del día, lo que estás haciendo y, en una escala simple, el deseo que tienes de fumar en ese momento. El objetivo es que a la vez que haces estas anotaciones, vayas realizando un autoanálisis de tu motivación.
También te enseñan cómo empezar a trabajar el entorno para que cuando llegue la fecha de dejar de fumar esté a tu favor. Es importantísimo. En California se ha publicado un trabajo que confirma que si en la casa de un ex fumador alguien fuma, los fármacos antitabaco que usa el primero no funcionan.
Así es la terapia:
Combina las sesiones individuales o en grupo, donde se trabajan medidas cognitivo-conductuales para reforzar el nuevo modo de vida sin tabaco, con la TSN. A muchas embarazadas las sesiones les resultan suficientes. En ellas se entrena a los pacientes en la educación para afrontar situaciones en las que habitualmente no hallan recursos para hacerlo sin fumar. Hay una sesión semanal, luego cada dos semanas, cada cuatro, seis, ocho, diez y doce. Después, en el cuarto mes, en el quinto y en el sexto. Tras el tratamiento, la mayoría de los pacientes no han fumado nada seis meses después, si bien el éxito depende del rigor con que se siga y, sobre todo, de cada fumador/a.
Antes de empezar:
En una nueva cita, el especialista comprueba cómo has hecho los “deberes” y te da instrucciones de lo que tienes que hacer en tus primeras 24 o 48 horas sin fumar (el tiempo que tardarás en volver a consulta). Estas recomendaciones son personalizadas. La filosofía es evitar los estímulos que llevan a fumar. Por ejemplo, si acompañas el café de la sobremesa con un cigarrillo, te dirán que sustituyas ese café por otra cosa. Sí se indica a todo el mundo que deje de comprar tabaco y de llevarlo en el bolsillo. También te transmite la idea clara de que eres tú quien deberá llegar a la conclusión de que tienes que hacer determinados esfuerzos (por ejemplo, no bajar a tomar el aperitivo con tus amigas fumadoras). Es importante que llegues tú a esa idea, ya que si te lo impone el doctor, su fuerza va a ser menor.