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¿Se puede prevenir?LLevando la contrariaDespués de la semana 31 no te extrañe que el médico aconseje una ecografía para valorar mejor la situación o, en caso de duda importante, una amniocentesis que descarte anomalías en el niño.Realmente no. Durante la gestación y hasta la semana 31, cualquier posición que adopte el niño se considera normal, por tanto no vale la pena mantener un control más específico hasta superar esta fecha. Después de la semana 31 y puesto que existe una ligera relación entre la postura de nalgas y ciertos problemas, como los que ya hemos comentado, no te extrañe que el médico aconseje una ecografía para valorar mejor la situación o, en caso de duda importante, una amniocentesis que descarte anomalías en el niño.
Algunos tocólogos, con gran dominio de las técnicas obstétricas, intentan voltear al niño ayudándole desde el exterior, mediante manipulaciones en el vientre materno. Esta maniobra se conoce como versión externa, se realiza a partir de la semana 37 y tiene un 65% de posibilidades de éxito. Antes de efectuarla y durante toda ella, el médico comprueba el bienestar fetal con el cardiotocógrafo y se asegura, mediante ecografía, de que no existe ninguna contraindicación para realizarla. No podrán someterse a esta técnica las madres Rh negativo (el riesgo de un intercambio de sangre fetomaterno es del 1%), las que tienen placenta previa o han tenido un desprendimiento prematuro de placenta, aunque sea mínimo, las que tienen poco líquido amniótico, las mamás con hipertensión o con problemas cardiacos y si el niño pesa más de 3.500 gramos. La postura condiciona el parto Si nos centramos sólo en el proceso, el parto vaginal de nalgas y el cefálico se desencadenan igual, con la salvedad de que en uno lo primero en salir son las nalgas o los pies (mira el recuadro adjunto) y en el otro, la cabeza. Pero la postura de nalgas no es la idónea para nacer y el parto vaginal en estas circunstancias supone un riesgo para el niño. Entre los problemas que pueden surgir existe la posibilidad de que en el transcurso del parto, salga también un trozo de cordón y quede aprisionado, restando oxígeno al feto. Otra complicación es que en el proceso de giro y salida, el niño estire la cabeza (en lugar de mantenerla pegada al pecho). En este caso la cabeza no ofrece su diámetro más estrecho, ni se ha amoldado al canal vaginal, como ocurre en el parto normal, así que puede quedar atrapada. La decisión del tipo de parto se retrasa hasta la semana 37, cuando se estima que el bebé ya no se dará la vuelta. Recientemente se publicó en la revista The Lancet un estudio en el que participaron 121 centros de diferentes países, con un total de 2.088 embarazadas a término con un feto de nalgas. En sus resultados se demostró que estos partos son más seguros con cesárea programada. Entendiendo “seguro” con el respeto que exige toda intervención.Así pues, si tu hijo está de nalgas, el médico te recomendará una cesárea. Pero también te informará de que, en ausencia de otros factores de riesgo, se puede intentar un parto vaginal. Si es tu caso y optas por esta fórmula, tendrás que firmar un consentimiento. 1: LOS PARTOS DE NALGAS: Los estudios ... 2: ¿SE PUEDE PREVENIR?: Después de la semana 31 no ... 3: CRITERIOS PARA INTENTAR UN PARTO VAGINAL: Cuando ... 4: POR SU POSTURA LES CONOCERÉIS : En el 25%-30% de ... Textos: Belinda SantamaríaAsesor médico:J. I. Zúñiga, tocoginecólogo |
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