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Un bebe comiendo tarritos
 

Los Tarritos


¡Qué sanos!


Hechos a la medida de tu hijo


Son cómodos, seguros y alimentan mucho. Y cada vez hay más variedad. Los purés envasados o tarritos son un buen complemento para la nutrición del bebé. Mira su etiqueta.

Entre el cuarto y el sexto mes de vida algunas madres (bajo prescripción pediátrica) empiezan a complementar la dieta de sus hijos con alimentos semisólidos, como son los purés. A medida que el niño va creciendo, sus necesidades nutricionales van aumentando y su alimentación debe ir ampliándose para satisfacerlas. La introducción progresiva de cereales, frutas, verduras, carnes o pescados, preparados de maneras diversas, no sólo aporta nutrientes, también habitúa al niño a tragar y masticar. Y además, a conocer y acostumbrarse a nuevos sabores, aromas y texturas.

Caseros o de tarro

Tanto si te armas de una batidora para preparar los purés del bebé, como si escoges los envasados, ambas opciones son buenas. Lo ideal es combinar las dos. Los que venden ya preparados ofrecen garantías higiénicas y nutricionales, mientras que los caseros permiten controlar en cada momento la cantidad de alimento que quieres introducir según la edad y madurez de tu hijo. Actualmente, la comodidad y administración rápida que permiten los tarritos ha otorgado a estos gran popularidad entre los padres ocupados. Tienen otras ventajas: por ejemplo, permiten controlar con exactitud los nutrientes (calorías, cantidad de grasas...) y la calidad de los ingredientes (ausencia de pesticidas y conservantes). Y si tienes que llevar la comida fuera de casa, cuentas con la seguridad de que ésta no se te estropeará al no estar en la nevera.

Qué llevan dentro

Las principales marcas de purés envasados, tanto de venta en farmacias como en tiendas, cumplen en su elaboración estrictas normas de calidad que marcan organismos como la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) o la Organización Mundial de la Salud, además de estar sometidos a controles del Ministerio de Sanidad. Aun así, conviene que te fijes en la composición y en el etiquetado de cada uno de ellos.

Todo en la etiqueta

Según la Directiva 95/5/CE, en la etiqueta debe figurar:

1. La edad a partir de la que se puede consumir (según su composición, textura...). Como mínima, la edad indicada es de cuatro meses (salvo indicación contraria de un especialista en Medicina o en Farmacia).

2. El valor energético, proteínas, hidratos y lípidos (por cada 100 g o mg). La mayoría de los tarritos ofrecen un aporte calórico de entre 70 y 90 Kcal por cada 100 gramos. En general, un puré debe tener una base de hidratos de carbono, el 11% del valor calórico total en forma de proteínas y un 35% en forma de grasas.

3. La cantidad media de cada mineral y vitamina. Es muy corriente añadir vitamina C, ya que ésta suele perderse durante el proceso de elaboración.

4. Las instrucciones sobre la correcta preparación del producto. Como consumir directamente o caliente, preservar del sol y, si no se consume, no guardar el sobrante en la nevera más de 24 o 48 horas.

5. La presencia o no de gluten cuando la edad indicada para consumir el producto sea inferior a seis meses.




Textos: Ruth Pereiro Seco. Asesor médico: Dra. Consuelo Pedrón, de la Sección de Gastroenterología y Nutrición del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid