Compartir: Menéame Yahoo Del.icio.us Digg Technorati Fresqui

Una madre con su hijo jugando
 

Una mente maravillosa


Nace con millones de neuronas


Los niños están programados para descubrir las leyes de la física: al lanzar un objeto analizan su trayectoria, su fuerza y el tiempo que tarda en caer.


Lo primero que hacemos las madres cuando nos dan a nuestro recién nacido es acurrucarle en nuestros brazos y respirar tranquilas porque ha llegado a este mundo con todas las cosas en su sitio. “Ya sólo le queda crecer”, pensamos. Y es cierto, pero los niños no sólo crecen y maduran “por fuera”, sino también “por dentro”.

Desde el día en que nace, el bebé inicia una vertiginosa carrera en su desarrollo físico e intelectual. Así, al tiempo que va subiendo de peso y de talla, su cerebro va estableciendo las conexiones neuronales necesarias para que domine las facultades que le convertirán en un ser independiente: el pensamiento, el habla, el movimiento... ¿No te has preguntado nunca por qué un recién nacido no puede ver bien, aunque sus ojos están perfectamente formados? ¿O por qué no puede hablar, si ya es capaz de articular sonidos? La respuesta es muy sencilla: su cerebro todavía no está preparado para ello. Pero vayamos por partes, porque la formación y la maduración cerebral del ahora recién nacido empezó hace ya algunos meses.

Tan sólo tres semanas después de que el óvulo es fecundado, el embrión ya tiene dibujadas las principales partes de las que consta su cerebro. Desde este momento sus neuronas se multiplican a una velocidad de 250.000 por minuto, de modo que llega al mundo nada más y nada menos que con 100.000 millones de neuronas, más que suficientes para toda la vida. A pesar de ello, el bebé no sabe hablar ni andar. Y es que su cabecita es como un enorme puzle, con muchísimas piezas (neuronas) que aún no están encajadas. A cada segundo, las neuronas de tu hijo se van conectando entre sí para crear unas “pistas” por las que viajará la información que precisa para desarrollar todas sus habilidades, sobre todo el aprendizaje y el pensamiento. Es tal la velocidad a la que van sus neuronas, que su cerebro emplea el doble de energía que el de un adulto.



Textos: