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Un bebe
 

Los primeros años son cruciales


Una mente maravillosa


A los bebés les gusta lo nuevo, lo chocante, y este mecanismo de sorpresa constituye la base principal de su aprendizaje.


Pero ¿cuándo terminan de formarse estos caminos neuronales? Los científicos aseguran que los tres primeros años de la vida del niño son cruciales (un 90% de estas conexiones se producen desde el nacimiento a los tres años, y el 10% restantes, de los tres a los seis años). Es más, las conexiones que no se han establecido y afianzado en este periodo, a través de la comunicación que el niño establece con el mundo exterior, probablemente nunca se llegarán a crear.

Para entendernos: un bebé que nace con cataratas en los ojos y no es operado antes de los tres años, inevitablemente será ciego. Y es que, aunque sea operado después, su cerebro será incapaz de crear las conexiones necesarias para descifrar la información que le llega a través de los ojos; en definitiva, no “sabrá” ver.

Pequeños grandes genios:

Las últimas observaciones científicas demuestran que los niños saben y aprenden mucho más de lo que nos imaginamos: piensan, sacan conclusiones, predicen lo que puede ocurrir e incluso hacen experimentos. Nacen programados para descubrir las más complejas leyes de la física. Si no, ¿cómo es posible que un niño de tres años pueda jugar al fútbol con cierta destreza? Según estudios de la Universidad de Zurich (Suiza), a esta edad un crío es capaz de calcular bien la trayectoria que seguirá el balón y la velocidad con que llegará a la portería contraria.

Pero antes de que tu hijo se convierta es un as del balón, ha realizado una multitud de experimentos que te han pasado inadvertidos. Desde el momento en que un bebé adquiere consciencia de que el mundo en que vive tiene tres dimensiones (lo descubre entre el primer y el segundo mes de vida), no deja de interactuar con todo lo que le rodea y de sacar sus propias conclusiones. Por ejemplo, si a tu hijo de tres meses le enseñas varias veces seguidas una caja que contiene una pelota, y luego le muestras la caja vacía, se sorprenderá y mantendrá la mirada fija en ella más tiempo. Lo hace porque está pensando qué es lo que ha pasado con la pelota. Le llama la atención lo que es nuevo, lo que le choca, y este mecanismo de sorpresa constituye la principal base de su aprendizaje. Y aquí es donde entra en juego algo fundamental: la capacidad de recordar.



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