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Un padre sentado con su hijo
 

Tu apoyo favorece sus avances


Una mente maravillosa


Es muy bueno que le estimules los cinco sentidos con juegos que le gusten y le sorprendan, alternando lo nuevo con lo conocido...


Hoy en día sabemos que determinadas áreas del cerebro que no son utilizadas durante los tres primeros años de vida, pierden sus neuronas y su futura utilidad. Afortunadamente, hay muchas cosas que puedes hacer para evitar que a tu hijo le ocurra esto. Las principales son éstas:
  • Estimúlale. El principal beneficio de estimular el cerebro de tu bebé (hablándole, cantándole, acariciándole...) es que le ayudas a crear todos esos caminos que las neuronas van a necesitar para poder intercomunicarse. Por eso es tan bueno que le estimules los cinco sentidos con juegos que le gusten y le sorprendan, alternando lo nuevo con lo conocido... Pero, ojo, no insistas si no te presta atención. Si tu pequeño te dice, a su manera, que ya ha tenido bastante, hazle caso: es posible que en esos momentos lo que más necesite sea un poco de calma, para asimilar sus nuevos descubrimientos. La sobreestimulación, como todos los excesos, es contraproducente: puede ponerle nervioso y desmotivarle.

  • Recompénsale. Siempre que haga algo nuevo, recompénsale con caricias, besos y mensajes positivos (“¡muy bien, cariño!”). Los niños recuerdan mejor las experiencias que les reportan algún provecho (la aprobación y la alegría de sus padres) que las que no les reportan nada (su indiferencia). Además, les encanta eso que los físicos denominan “ley de la causa y el efecto”: “si muevo el sonajero, lo hago sonar” o “si me acerco más al plato, me mancho menos y mis papás se ponen muy contentos”.

  • Aliméntale bien. Haz lo posible para que tu hijo siga una dieta completa, variada y equilibrada, adecuada a sus necesidades. Un déficit nutricional en la infancia puede disminuir el número de neuronas y ralentizar el ritmo de aprendizaje.2 Procúrale un buen descanso. Si tú llegas a la cama agotada, imagínate lo cansado que estará tu bebé tras un largo día de aprendizaje, en el que ha establecido multitud de conexiones neuronales nuevas. Para que recupere fuerzas y su cerebro pueda asimilar y reorganizar la información recogida durante la vigilia, es imprescindible que duerma lo suficiente. Así que procura que tenga dulces sueños.



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