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Pareja
 

La importancia de la madurez en la pareja



¿Estáis hechos el uno para el otro?


Tener un espacio personal y realizar actividades al margen de la pareja no os separa


TODO MARCHA BIEN SI... <
br> 1. Estais para lo bueno y lo malo. Empezáis a conoceros y disfrutáis de ratos agradables. Cuando surgen las dificultades y los roces, sabéis solventarlos sin agresividad, mentiras, menosprecios o palabras y gestos ofensivos. Hablar y escuchar está en vuestros planes.

2. Hay Madurez. Tenéis claros vuestros sentimientos y coincidís en los objetivos vitales. Quizá los amigos o la familia de uno u otro se entrometan y traten de influir en la relación, pero ambos sabéis que sois adultos y no permitiréis interferencias que perjudiquen a la pareja.
3. Dais y recibís. Os preocupáis por satisfacer las necesidades (razonables) del otro. Sabéis que el amor desinteresado es propio de padres o almas caritativas, y que no vale para una pareja. El peso de la relación recae en ambos y lo expresáis con palabras y actos, con atención y apoyo. No jugáis con excusas del tipo “ya sabe que la/le quiero” o “se lo demuestro a mi manera”.
4. Respetáis la intimidad del otro. Os encanta estar juntos, pero también necesitáis despegaros para satisfacer otros intereses personales y desarrollaros plenamente. Comprendéis que tener un espacio personal y realizar actividades al margen de la pareja no os separa, sino todo lo contrario, pues como escribió el poeta Khalil Gibran: “Hasta las cuerdas de un laúd están separadas, aunque vibren con la misma música”.

ALGO FALLA CUANDO...

1. Se impone el criterio de uno. En una relación donde priman los intereses de uno de los miembros hay un claro desequilibrio. Si tu pareja es muy dependiente, hazle ver que debe tomar decisiones y opinar, porque la relación es cosa de ambos. Si sientes que es tu personalidad la que se anula, deja claro en cuanto esto ocurra, que éste no es el tipo de vida que quieres. Si la situación se repite, replantéate la relación.

2. Hay poco diálogo. Enfados soterrados, silencios con significado negativo, rencores acumulados, ocultar deseos y temores... Todo esto genera desconfianza y distancia. Para decidir y resolver conflictos hay que escuchar y hablar en confianza y sin agresividad. Si no sois capaces, algo básico falla: el respeto y la comunicación.

3. Falta compromiso. Cuando uno de los dos no se involucra a tope en la relación, cuando siempre es el mismo el que se ocupa de las cosas cotidianas o importantes, es el momento de hablar. Claro que de poco sirve comentar lo que nos molesta o deja de gustar, si la persona implicada no quiere cambiar su actitud pasiva.

4. Surgen los roces. Celos patológicos, agresividad, desconfianza sin motivos... Cuando uno manifiesta un problema psicológico conflictivo, a menos que éste asuma su trastorno y pida ayuda a un experto, es un error pensar: “Ya cambiará”.


Textos: Ruth Pereiro (asesorada por María del Mar Fajardo psicóloga y terapeuta sexual)


Comentarios de nuestros lectores
estoy entre la espada yla pared dice:

“ps nose k ahcer sus consejos son buenos pero yo nose k hacer si los kiero alos dos ps ayudenme x favor”

Enviado el 2006-05-26 19:04:36