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Las chicas malas



Van a todas partes...


... Y las buenas sólo al cielo, decía Mae West orgullosa de ser ‘mala’


Nadie dijo que ser mujer fuera algo fácil. Con la experiencia, aprendemos a evitar conflictos. Esta actitud, a corto plazo, puede resultar beneficiosa: discutes menos con tu pareja, estás más tranquila, controlas tus malas pulgas y evitas las de los demás. Sin embargo, si abusas de ella, puede llevarte de cabeza al conformismo, a la sumisión o, al peor de todos los males, el aburrimiento. Quizá, deberías probar de vez en cuando a meterte en problemas, vivir situaciones controvertidas, provocar, atreverte a ser mala...
“Consiste en ser traviesa y egoísta. Es decir, quererte y pensar primero en ti. Las mujeres estamos demasiado acostumbradas a buscar lo mejor para todos (pareja, hijos, amigas...) y muchas veces nos olvidamos de qué es lo mejor para nosotras”, comenta la periodista Alicia Misrahi, autora del libro Sé mala. “No es necesario fastidiar demasiado a los demás, pero sí ser fuerte y no dejar que te coman terreno”.
Esta actitud, según la escritora, no tiene nada de revancha. Es una mera cuestión práctica, para que no nos engañen más, ni nos venda nadie la idea de que tenemos que ser perfectas y adorables para gustar a los hombres. No es una venganza, sino una reacción. Ahora lo que queremos es gustarnos a nosotras mismas.
Por otro lado, ser atrevida, impulsiva y traviesa es una cuestión vitalista para Alicia Misrahi. “Una se planta con 30 años y reflexiona: ‘Si de algo me siento orgullosa es de saber que nunca he dejado de hacer nada por cobardía”.
Después de siglos de represión en los que la mujer debía conseguirlo todo con mucha mano izquierda, la evolución de la especie nos ha dado un arma infalible: el arte de la seducción. Quien domina este juego es capaz de conseguir lo que desee.

NUNCA CONFIESES UNA AVENTURA
La diferencia entre embaucar y enamorar es muy sencilla. “Cuando enamoras, no engañas. Al menos conscientemente, pues siempre intentas disimular lo que consideras negativo de ti. No condeno la mentira. Creo que es algo que cada una debe plantearse de forma personal, pero tampoco la recomiendo porque al final te acaban descubriendo. Embaucar o seducir fingiendo es una forma rápida de conseguir algo, pero no muy duradera”, comenta Misrahi.
Lo que sí desaconseja la autora de Sé mala, sin embargo, es confesar infidelidades, pues resulta una forma egoísta de limpiar la conciencia haciendo daño al otro y vencerse ante ellas. Ten claro que tú estás por encima de todo.


Textos: Laura Gómez (asesorada por la escritora Alicia Misrahi)