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Rosa, Mayte, Victoria y Paloma
 

Las mujeres casadas...



Hablan de sexo


Se conocieron antes que a los hombres con los que hoy comparten sus vidas y la rutina las fue distanciando


Se conocieron antes que a los hombres con los que hoy comparten sus vidas y la rutina las fue distanciando. Por eso, Paloma, Victoria, Mayte y Rosa decidieron reservarse una “noche de chicas” que cumplen a rajatabla dos veces al año. Esa velada, los papás son quienes dan la cena a los niños, mientras ellas quedan a tomar algo y hablan de lo que les ha ocurrido desde la última vez que se vieron. “Mientras cenamos –comenta Mayte–, hablamos del trabajo, los niños, los conocidos... Pero, tras los postres, siempre acabamos charlando de lo mismo: hombres y sexo”.

¿Realmente es tan importante? “Mucho”, contestan todas mientras ríen. “Pero no es lo único. Si funciona bien, es algo a lo que no das importancia. Cuando la cosa va mal, es cuando te das cuenta de que tienes que cuidar esa parte de la relación”, explica Victoria. Para ella, la rutina no es la amenaza real de un matrimonio. “Son los malos rollos los que hacen que el día a día deje de tener gracia. Por eso, hay que procurar aparcarlos antes de entrar en casa, no pagar con él los que no le correspondan y resolver los enfados lo antes posible”.

Rosa, sin embargo, cree que la innovación es el secreto para que el deseo no se pierda. “Una relación es como crear una empresa. Tienes que innovar y mejorar. No puedes dejar que se estanque porque, con el tiempo, todo lo que la rodea cambiará, incluso las personas que la integran. Si la pareja se estanca, sus miembros evolucionarán por separado, porque nadie puede frenar la inquietud de la especie por mejorar”.

El punto de conexión entre ambas opiniones lo pone Paloma que las sintetiza de un plumazo: “El día a día hace que las dos personas se conozcan muy bien, que sepan cómo provocarse y aporta un matiz de seguridad que ayuda a desinhibirse. Este aspecto es fundamental para disfrutar plenamente del sexo. Pero no por sentirse a gusto, hay que bajar la guardia”.


Textos: Laura Gómez

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