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Hombre y mujer jugando en la cama
 

Al principio todo es maravilloso



Sorpréndete con el resultado


Comprensión, buenas palabras...


14. Ley de la aceleración. Valora si realmente merece la pena. Antes de coger carrerilla y lanzarte con todas las de la ley a por él, asegúrate de que es más que un capricho. No malgastes demasiado tiempo tuyo (ni suyo) si lo único que te apetece con ese tipo tan atractivo es tener un par de encuentros apasionados.

15. Ley de la nota sensacionalista. Vigila la imagen que ofrecéis. Piensa en cómo os ve la gente, sobre todo sus amigos. Si siempre estáis discutiendo o le hablas como un sargento, creerán que eres una bruja. A la larga, si hay problemas, los demás lo justificarán alegando que tenías mal carácter, por muy mimosa que fueras con él en la intimidad.

16. Ley de la verdad. No te hagas la perfecta. Al principio todo es maravilloso: comprensión, buenas palabras... No pierdas esas formas, pero intenta mostrarte tal y como eres. Así no engañas a nadie y demuestras tu deseo de mantener una relación de sinceridad con tu pareja. Toda una virtud.

17. Ley de la singularidad. Una buena charla os evitará problemas. Muchas parejas se apagan porque caen y recaen en los mismos problemas cotidianos. No los dejes pasar. Es básico que entre los dos exista buena comunicación y acabéis de una vez por todas con lo que os molesta.

18. Ley de los atributos. Reconoce tus errores con humor. Cometes un error: punto negativo. Lo reconoces: punto positivo. Lo haces con cierta gracia: una virtud. Si muestras tus defectos con humor, a él le encantará estar contigo, porque compensará el fallo con la risa.

19. Ley de la división. Descubre si tiene instinto paternal. Con el tiempo, una categoría (tú) querrá subdividirse en otras (niños). Asegúrate de que él comparte esta idea y pon a prueba su capacidad de ocuparse de otros. Regálale una planta y si la cuida durante tres meses, cómprale una mascota. Si sobrevive, ¡puede que haya posibilidades!

20. Ley de lo impredecible. Sé flexible para adaptarte a los cambios. Con el tiempo, se dejará el tubo de la pasta de dientes abierto, el lavabo lleno de pelillos y la ropa sucia detrás de la puerta... Intenta, en la medida en que los nervios te dejen, ser maleable. Debes ir acorde con los cambios que vaya exigiéndote la relación.


Textos: Sofía Portocarrero