Compartir: Menéame Yahoo Del.icio.us Digg Technorati Fresqui

Chico solo con gente detrás.
 

No renuncies a tus amigos



¿Qué se hace en estos casos?


A veces no caerse bien o no terminar de conectar responde a una razón tan simple como es el hecho de no verse


Otra de las razones más frecuentes del rechazo o la aprobación de alguien parece encontrarse en conseguir ver en el otro algo de uno mismo. Los psicólogos hablan de una tendencia a sentir atracción y amistad por aquellas personas que se parecen a nosotros, hasta el punto de que ya en los primeros treinta segundos conseguimos hacernos una primera impresión sobre la persona por lo que nos transmite su comunicación, tanto verbal como no verbal. Especialmente a través de esta última, conseguimos una información que creemos sustancial y nos condiciona hacia una predisposición positiva o negativa que puede ser difícil de cambiar.

Pero a veces no caerse bien o no terminar de conectar responde a una razón tan simple como es el hecho de no verse. Y es que, echarse pareja y no quedar nunca con los amigos, o hacerlo de Pascuas a Ramos, supone no dar la oportunidad a ambas partes de conocerse, al menos lo suficiente, para que exista una mínima complicidad. Actuar así también impide que transcurra el tiempo necesario para cambiar de opinión, en el caso de que haya existido una mala impresión desde el primer momento.

De la misma manera, cuando la pareja se convierte en icono del distanciamiento con los amigos, forzar lazos o nexos de unión entre ellos puede ser una pérdida de tiempo, puesto que se está intentando cultivar una amistad que, en realidad, nunca llegó a brotar.


Textos: Patricia Peyró, psicóloga
Foto: Daniel Sánchez