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Chica sentada en el sofa y chico levantando el sofá con ella encima para pasar el aspirador
 

Vivir juntos ¡qué difícil!



Manual de supervivencia


Cómo solucionar los pequeños roces diarios


Por fin él se acordó de poner la lavadora, pero el tiempo pasa y la ropa sigue en el electrodoméstico. Quizá cree que el programa elegido incluye la recogida y plancha de la colada. ¿Cómo hacerle ver que las tareas del hogar también son cosa suya?

“No conviene forzarle porque puede generarle la sensación de que el reparto de tareas no es equitativo. Si intentamos hacer un reparto justo, lo más seguro es que fallemos ya que la objetividad en este ámbito no suele ser posible; cada uno lo ve desde su egoísmo. Resulta más efectivo negociar con flexibilidad y adaptarse a la evolución de la pareja y de cada uno de vosotros”, dice la psicóloga Sònia Cervantes.

SUS PADRES Y LOS TUYOS

Si todavía no puede pasar sin los guisos de su mamá o tú eres incapaz de tomar una decisión sin pedir consejo a la tuya, ya va siendo hora de que cortéis el cordón umbilical. “Una fuerte unión con la familia de origen suele significar que aquella persona hasta el momento tenía muchos temas resueltos. Ahora, se trata de formar con la pareja un nuevo núcleo familiar donde se tendrá que tomar parte activa, responsabilizarse y organizar distintos aspectos de la convivencia”, explica la psicóloga Lìdia Julià.

¿Y esto cómo se hace? “Una solución es aplicar la teoría de las tres familias y tener claro cómo debe repartirse el tiempo entre ellas. La primera familia es la pareja; la segunda, la que tiene cada cual con sus padres; y la tercera, la relación de cada uno con la familia del otro. Cuando eso se tiene claro, la pareja marcha mejor”, añade Sònia Cervantes.


Textos: Loli Sarto (asesorada por Lìdia Julià, psicóloga de ISEP Clínic Girona, y Sònia Cervantes, psicóloga del Institut Psicològic Antoni Bolinches)
Foto: Jordán Bastoni