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Diana García
 

Primer año de convivencia



Manual de supervivencia


Diana García, 30 años: “Somos más felices desde que no tiramos el uno del otro”


Diana ha superado el primer año de convivencia junto a Enrique, su pareja. Ella llegó a su nuevo hogar muy enamorada, pero consciente de que no iba a resultar fácil.

¿Sois muy diferentes?

Sí. Yo necesito mucho espacio y tiempo propio, ver a mis amigos, hacer cosas fuera del piso... Soy inquieta. Él, lo contrario: tranquilo y hogareño. Al principio, pretendía que pasase más tiempo en casa.

¿Cómo os repartís las tareas?

Mi prioridad nunca ha sido tener la casa como los chorros del oro, pero reconozco que me pasaba de despistada. Se me olvidaban cosas como tirar la basura o planchar. Tuve que ponerme cartelitos para acordarme del cubo de la basura o de apagar la calefacción. En este sentido, él es más responsable.

¿Qué habéis hecho para resolver vuestras diferencias?

Nos hemos ido adaptando el uno al otro. Por ejemplo, a mí no me gusta cocinar; a él tampoco mucho, pero se le da estupendamente. Así que cada vez que hacía la comida yo insistía en lo rica que estaba y a él se le notaba orgulloso. Yo no mentía, pero además conseguía mi propósito, no pasar mucho tiempo delante de una sartén. Eso sí, como él se percataba del truco, después de la comida me invitaba a fregar. Ahora ya tengo ese hábito.

¿Cuál es o era su peor manía?

Los fines de semana se levanta casi a mediodía. Para mí eso es como una manía, supongo que para él sólo es su reloj biológico. Al principio intentaba despertarle para aprovechar el tiempo juntos, pero sólo conseguía que estuviese de mal humor. Procuré hacerme a la idea de que los sábados y los domingos por la mañana eran para esas cosas que me gusta hacer sola. En el fondo nos ha venido bien a los dos.

¿Recomiendas algo?

Nosotros somos más felices desde que no tiramos el uno del otro. Así nos agobiamos menos y el tiempo que estamos juntos es el mejor.


Textos: Loli Sarto (asesorada por Lìdia Julià, psicóloga de ISEP Clínic Girona, y Sònia Cervantes, psicóloga del Institut Psicològic Antoni Bolinches)
Foto: Jordán Bastoni