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Una chica y un gato negro
 

¿Atrapada por las supersticiones?



Toca madera


El supersticioso no basa su creencia en la lógica, sino en lo más pasional del ser humano: su corazón


"Por pura supervivencia, necesitamos controlar nuestro entorno y dar una explicación a los acontecimientos. Pero, no todo lo que nos pasa en la vida se puede prever o controlar. Esta incertidumbre es lo que produce conductas supersticiosas pues nos lleva a asociar determinados hechos u objetos con la seguridad y el beneficio; o lo contrario, con peligros y perjuicios”, explica Susana Peñagarican, psicóloga de ISEP Clínic Donostia.

Algunas de estas creencias, como el terror a los espejos rotos o a los gatos negros, existen desde tiempos ancestrales y se transmiten de padres a hijos como parte de la cultura familiar. Pocos son capaces de obviarlas “por si acaso”.

Otras supercherías las creamos cuando deducimos cosas de un modo irracional. Nuestra mente es capaz de convivir con ideas lógicas e ilógicas sin problema. Si nos encontramos ante un conflicto que sólo podemos resolver decantándonos por uno de los dos pensamientos y, en vez de hacer un análisis racional de la situación, buscamos la causa en alguna circunstancia casual, estamos creando nuestra propia creencia mágica.

Así, por ejemplo, si una mañana decidiste ponerte un anillo que tenías olvidado y ese día te ascendieron en tu trabajo, es fácil que asignes a esa joya el valor de talismán, cuando lo suyo sería pensar que has hecho méritos suficientes como para ganar ese premio.



Textos: Aníbal angulo / Rosina ynzenga(asesorados por Eva Mª Lázaro, psicóloga de Grupo Luira, especialista en terapia cognitivo-conductual)
Foto: Aníbal angulo / Rosina ynzenga(asesorados por Eva Mª Lázaro, psicóloga de Grupo Luira, especialista en terapia cognitivo-conductual)