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Un niño cogiendo por la pierna a su padre.
 

¿Necesita mi hijo un psicólogo?



Mirar con lupa a los hijos puede llevarnos a ver problemas donde no los hay


DEPRESIÓN: tristeza infantil


Está muy relacionada con los valores que se les da en casa, con los antecedentes familiares y las habilidades sociales que se le enseñan. Aun así, el carácter particular de cada niño también influye.

Hasta hace poco la mayoría de la comunidad científica negaba la existencia de la depresión infantil, sin embargo, últimamente se ha pasado al reconocimiento de la misma con características parecidas a la depresión adulta, pero determinada por la edad del niño. Por ejemplo, los problemas laborales de los adultos serían en este caso problemas de rendimiento académico, comenta Villa Torres. En la infancia es igual de frecuente en niños y niñas, pero a partir de la adolescencia sufren depresión tres chicas por cada chico.

Síntomas:
  • Pérdida de interés por actividades con las que antes se entretenía.

  • Comportamiento más irritable de lo habitual.

  • Alteraciones en el apetito y el sueño.

  • Están más inquietos o, por el contrario, se sienten más abatidos de lo normal.

  • Cambios cognitivos; es decir, tienen pensamientos relacionados con una baja autoestima, dificultades de concentración y de toma de decisiones.

A una edad temprana suelen ser más notables los cambios de la alimentación y del sueño, así como los relacionados con la mayor o menor actividad. En la adolescencia son los cambios cognitivos los más destacados.

Posibles causas:
  • Los psicólogos apuntan la combinación de factores biológicos y genéticos como posible causa para que la depresión esté latente o el niño sea más proclive a padecerla.

  • También influyen los factores sociales en los que el niño se desarrolla. Así, por ejemplo, el contexto familiar es un posible desencadenante del trastorno en la primera infancia. A una edad más avanzada adquieren mayor relevancia otros factores sociales (amigos, relaciones con el otro sexo, la escuela...).

  • También puede surgir tras la muerte de un ser querido o la separación de los padres.



Textos: Lourdes Pacho (asesorada por María de la Villa Torres, psicóloga clínica de Psicomed)
Foto: Lourdes Pacho (asesorada por María de la Villa Torres, psicóloga clínica de Psicomed)

Comentarios de nuestros lectores
MI HIJO dice:

“TENGO UN HIJO DE 9 AÑOS EL CUAL SUS CALIFICACIONES BAJARON NOTORIAMENTE, NO LE IMPORTA SI SE LE DA MUCHO O POCO LE DA LA MISMA IMPORTANCIA A UN JUGUETE PEQUEÑO COMO A UNO GRANDE. SE ENCIMISMA EN SUS CONFLICTOS Y TEMORES NO COMENTA CON NADIE POR MAS MAL Q SE SIENTA, NO RINDE EN EL COLEGIO Y HACE DEMACIADA INDICIPLINA SE VOLVIO MUY VOLUBLE DE CARACTER Y SE DEJA LASTIMAR POR SUS COMPAÑEROS CON TAL DE TENER SU AMISTAD. ME PREOCUPA YA LO E LLEVADO DONDE PSIQUIATRAS Y TOMA MEDICACION PERO NO LE VEO MEJORA, LA VERDAD Q SE SIENTE FUSTRANTE UNO COMO MADRE VER A SU HIJO EN ESTAS SITUACION Y POR MAS Q UNO HAGA NO VER CAMBIOS SI NO NEGATIVOS.”

Enviado el 2008-05-22 20:17:29
mama preocupada dice:

“mi hija escribe su nombre y cosas x todos lados en lo que encuentra para escribir”

Enviado el 2007-11-10 11:24:13