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¿Soy tan desastre?¿Eres descuidada, olvidadiza y siempre llegas tarde porque no encuentras las llaves?Posiblemente tienes un problema de organización, pero eso no quiere decir que seas una calamidad.“Saber organizarse no es un don, sino una habilidad que se puede aprender –comenta la estadounidense Julie Morgenstern–. Lo sé porque yo vivía en el caos. Era incapaz de hacer planes para el día siguiente, todo lo perdía y lo olvidaba, hasta que nació mi hija y tuve que replantearme mi forma de ser”.
Por dónde empezar Averigua qué falla. Para ello, debes saber que existen factores psicológicos que pueden estar causando interferencias. Confundes tus prioridades con las de los demás. El desorden es un estado en el que uno no sabe muy bien qué es lo importante. Mientras te impongas un orden que no tiene nada que ver contigo, nunca conseguirás mantenerte fiel. En el fondo, sabes lo que quieres, pero pierdes el tiempo pensando en lo que deberías querer. Para establecer tu propio orden de prioridades es fundamental que te permitas ser tú misma y te escuches. Buscas la perfección. Si eres puntillosa y a la vez desordenada, es porque necesitas tanto tiempo para crear el orden que te gustaría que nunca encuentras el momento de empezar a hacerlo. Establece un plan de acción y calcula el tiempo real que necesitas. Empieza por aquí o seguirás sin atreverte a cambiar nada. Te sientes segura en la abundancia. Si has sufrido la carencia de algo, asociarás el volumen con la sensación de plenitud y seguridad. La idea de vacío o la posibilidad de tener que renunciar a algo te llena de angustia. Probablemente tiendes a comprar al por mayor y ésa es tu perdición. A partir de ahora, date una vuelta y piensa en la cantidad real que necesitas y dónde vas a colocarlo. Lo mejor es controlar tus impulsos. Te encantan los retos. Si encontrar un orden dentro del caos es para ti un reto, es porque te entusiasma crear imaginativos sistemas de organización. El problema es que te aburre mantenerlos y no acabas de ponerlos en práctica cuando ya estás pensando otro sistema nuevo y mejor. ¿El resultado? Todo está siempre al retortero. Procura ordenar de poco en poco, así acabarás pronto y, cada vez que cambies de sistema, podrás aplicarlo a otras pocas cosas que todavía estén en desorden. Eres una sentimental. Te resulta difícil desprenderte de las cosas porque son recuerdos. Un truco para deshacerse de las ataduras emocionales de los objetos es apartarlos de la vista una temporada. En la próxima limpieza, te habrás dado cuenta de que tirar los objetos no implica perder la memoria. Una vez que averigües lo que te impide ser ordenada por dentro, podrás crear tu propio orden fuera. Ten claro que organizarte consiste en diseñar un espacio para que refleje quién eres y qué cosas te importan a través de su localización. Adapta el espacio a ti en función de tu comodidad, la accesibilidad y la lógica (tu propia lógica). De este modo, las llaves estarán siempre donde tienen que estar y tú dejarás de llegar tarde a tus citas. 1: ¿Soy tan desastre?: Posiblemente tienes un ...
2: Saca partido al tiempo: Ponte manos a la obra y ... Textos: Laura Gómez
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