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Bárbara pulido, 24 años: “Empecé guardando las medicinas en un cajón y ya tengo un baúl”
 

Adictas a las medicinas



Son enfermas imaginarias, hipocondríacas...


Lo eres si...


LO ERES SI...

- Tienes la certeza de estar mala y, aunque las pruebas lo descartan, optas por visitar a más especialistas o por la automedicación.
- Te dan pánico las enfermedades y sueles “rastrear” tu cuerpo para encontrar pistas que confirmen sus sospechas.
- Notas síntomas físicos como palpitaciones, picores, calambres... El origen de estas molestias es la excesiva atención a las sensaciones corporales.
- Te alivia leer prospectos y libros médicos. También lo eres si evitas información sobre las enfermedades.
- Sufres ansiedad y depresión, unas “malas compañías” que contribuyen a empeorar el estado general.

PLÁNTALE CARA


Un grado leve de hipocondria no suele precisar asistencia especializada ya que, en general, la persona aprende a sobrellevarla o remite por sí sola. Cuando la afección interfiere en la vida cotidiana de quien la padece es el momento de hablar de enfermedad, paciente y tratamiento.

Cada caso presenta unas particularidades que el especialista deberá tener en cuenta. Una vez aclaradas las líneas generales del diagnóstico, el paciente ha de ser debidamente informado sobre el problema que padece, las posibles causas y la terapia más adecuada.

En algunos casos se prescriben fármacos para paliar los síntomas (como la depresión o la ansiedad) que acompañan a la hipocondria, pero no siempre hacen falta. Estos sí son los recursos más eficaces:

- Acudir al psicólogo. La mayoría de los profesionales consultados se inclinan por emplear la psicoterapia cognitiva conductual. Esta técnica consiste en transformar las ideas irracionales que dan lugar al trastorno, en soluciones prácticas para la vida del paciente.

- Hacer ejercicio físico. Practicar regularmente ejercicio físico moderado, frecuentar parajes naturales donde abunde el aire puro y el sol y realizar ejercicios de respiración y relajación (como yoga y tai-chi) son buenos recursos.

- Poder expresarse. Es importante evitar, en la medida de lo posible, estar sola en casa. Se recomienda expresar sentimientos mediante movimientos corporales (bailar, golpear una almohada, etc),



Textos: Ángeles López (Asesorada por la catedrática en psicología Mª Dolores Avia)
Foto: Ángeles López (Asesorada por la catedrática en psicología Mª Dolores Avia)