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Eva Hernando, 36 años. Uno de sus hijos es celíaco: “Con el tiempo deja de obsesionarte, pero no de preocuparte”
 

Cómo vivir con un enfermo...



Y no perder el control


Bien es cierto que hay muchos grados en la atención de un enfermo: puede no pasar del rango de supervisión, como es el caso de los diabéticos o los celíacos


Pastillas, regímenes alimenticios, análisis, tratamientos... De la noche a la mañana, a un ser querido le diagnostican una enfermedad y otro familiar cambia inmediatamente de estatus: se convierte en su cuidador. Se ve inmerso en una dinámica desconocida que hará girar 180º sus hábitos, necesidades, aficiones... No hay datos o estadísticas que revelen cuánta gente está en esta situación, pero te aseguro que es un porcentaje muy elevado y que, principalmente, son las mujeres las que asumen la tarea de cuidadora principal, puntualiza Laura García Agustín, psicóloga clínica y directora del Centro de psicología Clavesalud.

Bien es cierto que hay muchos grados en la atención de un enfermo: puede no pasar del rango de supervisión, como es el caso de los diabéticos o los celíacos. Pero la cosa puede ir en aumento, alcanzando estadios que requieran más implicación e incluso pérdida de libertades, como ocurre con ciertas enfermedades mentales o degenerativas, Alzheimer, sida...



Textos: Ángeles López (asesorada por Laura García Agustín psicóloga clínica y directora de Clavesalud)
Foto: Ángeles López (asesorada por Laura García Agustín psicóloga clínica y directora de Clavesalud)