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María del Mar Sanz, 45 años. Su madre tiene alzheimer: “No ha sido un camino de rosas, pero ha habido momentos gratificantes”
 

Cómo vivir con un enfermo...



Y no perder el control


Nadie es imprescindible


Lo que le sucede es totalmente lógico: tras años de velar en exclusiva por alguien que generalmente se está deteriorando, llega el abatimiento, el verse superado por la responsabilidad y las ganas de tirar la toalla.Antes de llegar a este punto, o con más razón si vives esta situación y ya lo has alcanzado, debes reparar en ciertos errores como pensar: Yo puedo con todo, no necesito desahogarme. Esto es falso, el diálogo es el mejor bálsamo, por eso no es bueno aislarse socialmente de quienes pueden resultar un colchón emocional.

“Si yo no estuviera, no sé que sería de ti... Recurrir a letanías de este tipo, hiperresponsables hasta la extenuación, tampoco ayuda. Es preciso cambiar estos pensamientos desproporcionados por otros más realistas: “No soy imprescindible y no es bueno que lo sea”, “Si no descanso no serviré de ayuda”...

Sí, es importante que exista una persona de referencia y confianza, con el fin de que el enfermo se sienta seguro, pero nunca caigas en el proteccionismo. Que un familiar esté enfermo no significa que se haya vuelto tonto y que ya no entienda las cosas o haya que sobreprotegerle como si fuese un bebé. Hay que pedirle su opinión y tenerla en cuenta. Si no le concedemos la opción de ser autónomo –dentro de sus posibilidades– le estaremos apartando de la vida social y de la toma de decisiones lógica que conlleva toda participación en un grupo, por lo que le abocamos a una muerte social que precede a la real.

Es cierto que, en ocasiones, los enfermos se vuelven más exigentes o déspotas y, aunque sea fácil entender el motivo hay que evitar, por todos los medios, que logren secuestrar al cuidador para no sentirse tan solos o descargar sus frustraciones. Hay que poner un veto: no se le quiere más por tenerle compasión y acceder a todos sus requerimientos. Limitar el tiempo de dedicación, enseñarle que todos los miembros de la familia van a participar en su cuidado o impedir que desarrolle conductas caprichosas son pautas básicas.



Textos: Ángeles López (asesorada por Laura García Agustín psicóloga clínica y directora de Clavesalud)
Foto: Ángeles López (asesorada por Laura García Agustín psicóloga clínica y directora de Clavesalud)