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Amparo Velillo, 48 años. Su marido padece Hepatitis C: “Si no pierdes la calma, sales fortalecido”
 

Cómo vivir con un enfermo...



Y no perder el control


El enfermo también ayuda


Si ha llegado a tu vida este contratiempo, tal vez se convierta en una oportunidad única para aprender una lección, imposible de extraer de otra forma. Muchas familias aseguran que, tras la desolación, han salido fortalecidas. Se han dado cuenta de lo mucho que quieren a esa persona, han descubierto aspectos de ella que desconocían y han derivado en comportamientos impensables (más humanos, sensibles, humildes...)

La enfermedad puede suponer un camino de aprendizaje inestimable y enseñarnos a valorar las pequeñas grandes cosas de la vida. Para ello, es preciso vivir el día a día, sin hacer planes de futuro. Toda anticipación nos provoca un dolor innecesario, obligándonos a pagar un doble peaje por el sufrimiento: cuando lo imaginamos y cuando lo vivimos. Así, las pequeñas metas son el mejor bálsamo: cada evolución o resultado médico positivo se convierte en motivo de celebración y no en lamento por la salud perdida. Alguien dijo que nada en la vida es desaprovechable, será bueno tenerlo presente en los duros momentos.



Textos: Ángeles López (asesorada por Laura García Agustín psicóloga clínica y directora de Clavesalud)
Foto: Ángeles López (asesorada por Laura García Agustín psicóloga clínica y directora de Clavesalud)