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Kim Bassinger
 

Cuando es más que un bajón



La depresión


A los 50 años


La menopausia.
Es un periodo delicado por la alteración hormonal que se produce. Ocurre que la mujer asume que está envejeciendo y esto le hace pensar que ya no va a disponer del mismo potencial y recursos para hacer frente al día a día. Así es posible que renuncie a tener relaciones sociales o a participar en actividades gratificantes. Sin lugar a dudas el déficit de testosterona, componente indispensable de la sexualidad femenina y asociado al bienestar general, que representa la menopausia no ayuda a hacer más llevaderas las cosas. Según la literatura médica, la etapa más difícil es durante la perimenopausia, es decir, cuatro años antes de que ésta tenga lugar.

El síndrome del nido vacío,
o momento en el que los hijos abandonan el hogar, suele desaparecer un par de años después de que se produzca. Tras 20 ó 30 años dedicados a la crianza de los hijos, éstos dejan el hogar, con lo que la mujer pierde el rol que representaba. La organización diaria se reestructura, el tiempo se dilata, aparece una sensación de inutilidad y al no haber tenido mucho tiempo para sí misma, es posible que no sepa gestionar las horas para sentirse bien y activa.

KIM BASINGER:
A los 50, le afloró una depresión que llevaba años arrastrando junto con episodios de pánico y agorafobia. Su timidez y el divorcio de sus padres forjaron su personalidad decaída. La ayudaron la danza y la gimnasia. “Llegué a estar seis meses sin salir de casa. Es terrible, pero se puede salir del abismo”.

LOLA HERRERA:
Por su experiencia como una persona con tendencia a ser depresiva, sabe que a lo largo de su vida siempre se encontrará con esos altibajos. Sin embargo, la veterana actriz le encuentra el lado positivo a su situación: “Ya te conoces y, cuando llegan esos momentos, pones remedio antes de dejarte caer”.

MARÍA LUISA MERLO:
La depresión no le impidió seguir trabajando. i>“Cuando subía a escena no se me notaba, lo cual ya era un milagro. Podía estar encogida como una vieja, pero salía al escenario y la luz me apoyaba, me llenaba. Ni en los momentos más difíciles dejé de estudiar y de hacer meditación. Gracias a esta disciplina salí del pozo”.



Textos: Verónica Palomo (asesorada por Óscar Asorey, director de ISEP Clínic Baix Camp).
Foto: Verónica Palomo (asesorada por Óscar Asorey, director de ISEP Clínic Baix Camp).

Comentarios de nuestros lectores
Gloria dice:

“Hola, Gracias por la información. Llevo muchos años lidiando con una depresión recurrente (desde los 13 años de edad), a veces pasa mucho tiempo sin síntomas, algunas veces hasta llegué a creer que había desaparecido del todo. Hace unos años, a los 36, estuve en tratamiento por algo que mi ginecólogo llamó una "pre-menopausia" y aunque mejoré mucho, él me aconsejó que estuviera alerta porque podría tener una fuerte recaída... y pues creo que ahora está sucediendo. Hoy, leyendo este artículo, llamó mi atención estas palabras: "Según la literatura médica, la etapa más difícil es durante la perimenopausia, es decir, cuatro años antes de que ésta tenga lugar."... ¿perimenopausia? eso estaré pasando? y sí así es, entonces quiere decirse que ya sólo faltan cuatro años para mi menopausia? ...¿Saben? eso me da aliento para seguir luchando, porque yo veo la menopausia como una liberación. Pienso que si mi depresión crónica empezó en mi adolescencia, tiene lógica creer que el final de este abismo coincidirá con mi menopausia. Gracias por leerme. Saludos Gloria”

Enviado el 2006-04-08 23:24:18