Compartir: Menéame Yahoo Del.icio.us Digg Technorati Fresqui

Héctor Alterio, Norma Aleandro y Ricardo Darín en El hijo de la novia, que cuenta la relación de un hijo y su madre anciana.
 

Cuando te conviertes en la madre de tu madre



¿Padres, hijos y abuelos bajo un mismo techo?


Huye de los tópicos


Y uno de ellos es pensar que a cierta edad sus hobbies deben ser jugar a las cartas y tejer en vez de ir a bailar. Y si no crees que los límites son más una cuestión mental que física, recuerda que hace unos meses el escalador Carlos Soria alcanzó, a los 62 años, la cumbre del K2, la segunda montaña más alta del mundo.

¿Lo peor que puedes hacer? Adoptar una actitud paternalista con ellos o, mejor dicho, cambiar tu actitud hacia ellos. Así, les reforzarás su sensación de debilidad. Eso no significa que les prives de las muestras de afecto y cariño. Al contrario: algunas personas, cuando se sienten mayores y ansiosos ante el futuro, necesitan más atención. Pero no un cariño ñoño y caprichoso, sino de compañía, interés y respeto. Y como dice Roberto Navarro, tratarlos de igual a igual: Es muy duro para una persona que siempre ha llevado las riendas de su vida y su familia, cambiar de rol y ver cómo todo el mundo se siente con derecho a decidir sobre su vida.

Dialogad mucho

Hablar con claridad es la manera más práctica de solucionar los problemas y de conocer sus miedos, deseos y planes de futuro, si tienen sus papeles (testamento) en regla... Comentar estas cuestiones con antelación, siempre respetando sus conceptos de la vida, os dará tranquilidad a ellos y también a ti.

Recuerda que envejecer no es sólo perder. Como dijo el director de cine Ingmar Bergman: Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.



Textos: Ruth Pereiro Seco (asesorada por Roberto Navarro, de Solidarios para el Desarrollo)
Foto: Ruth Pereiro Seco (asesorada por Roberto Navarro, de Solidarios para el Desarrollo)