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Héctor Alterio, Norma Aleandro y Ricardo Darín en El hijo de la novia, que cuenta la relación de un hijo y su madre anciana.
 

Cuando te conviertes en la madre de tu madre



¿Padres, hijos y abuelos bajo un mismo techo?


Aprovéchate de su sabiduría


Con tantas preocupaciones, solemos olvidarnos de todo lo bueno que nos dan las personas mayores, no sólo a nosotros como hijos, sino a nuestro entorno. Éste es un pequeño repaso:

  • Nuevas perspectivas. La relación entre las distintas generaciones, especialmente con los más jóvenes, da un aporte cultural distinto al de la era de los padres. La figura del abuelo enriquece los enfoques de la vida, los conocimientos del pasado.

  • A lo que importa. En la edad madura se vive más el presente y se valora la vida de otra forma. De ello podemos aprender a disfrutar más el momento y a quitar hierro a lo irrelevante.

  • Aportan seguridad. A pesar de sus cambios, los ancianos tienen una sabiduría que ningún joven puede poseer: la que da el tiempo. Úsala como apoyo y para dar seguridad a tu vida en tus momentos bajos.

  • Es gratificante. Cuidar a tus padres cuando son ancianos es uno de los mayores actos de amor que se puede dar. Esto, además de gratificante personalmente, es un ejemplo para tus hijos de respeto y cariño.



Textos: Ruth Pereiro Seco (asesorada por Roberto Navarro, de Solidarios para el Desarrollo)
Foto: Ruth Pereiro Seco (asesorada por Roberto Navarro, de Solidarios para el Desarrollo)