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Marta, 31 años, y Agustín, 40: “Parece que estamos todos los días de vacaciones”
 

De la ciudad al campo



Tres familias nos cuentan por qué lo hicieron


Marta, 31 años, y Agustín, 40: “Parece que estamos todos los días de vacaciones”


Marta, secretaria de dirección, y Agustín, auxiliar de tierra del aeropuerto, dieron muchas vueltas hasta que se asentaron en la sierra de Madrid. Primero, vivieron en un piso; luego, en un chalet en el extrarradio, pero no terminaban de encontrar su sitio...

Hace dos años comprasteis una casa de piedra y mantuvisteis vuestros trabajos en la ciudad, ¿no teníais la sensación de estar todo el día en el coche?

Marta: Nos compensa trabajar en la ciudad y vivir en el campo. También, cuando estábamos buscando casa, nos pusimos como límite que el sitio elegido no estuviera a más de media hora de nuestros lugares de trabajo.

Agustín: Compensa coger el coche. Incluso, lo hacemos menos que en la ciudad, donde tardamos lo mismo por los atascos.

¿Os ha cambiado la vida?

Marta: Nuestra rutina es más sana porque podemos sacar a pasear a los perros y salir todos los días en bicicleta. Hasta algo tan sencillo como la compra, la hacemos en pequeños comercios más baratos y donde el trato es más humano.

Agustín: Es como si siempre estuviéramos de vacaciones. Por ejemplo, hay unas pistas de esquí cerca y en invierno subimos a diario.

¿Echáis de menos la oferta de servicios de la ciudad?

Si queremos ir al cine o quedar en el centro, sólo tenemos que coger el coche. De todas formas son los amigos los que prefieren venir.

¿Y lo negativo?

Tardas en conseguir la casa de tus sueños y más en reformarla. Y, bueno, el trabajo del jardín, que no entiende de sábados ni domingos.



Textos: Ana S. Juárez
Foto: Ana S. Juárez