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Antonio y Esperanza, 46 años. Su hija Tania, 22, y su pareja, Jerky, 23: “Vuelves a tener una vida más básica y realista”
 

De la ciudad al campo



Tres familias nos cuentan por qué lo hicieron


Antonio y Esperanza, 46 años. Su hija Tania, 22, y su pareja, Jerky, 23: “Vuelves a tener una vida más básica y realista”


Entrar en el Centro de Turismo Rural Las Praderas, en el corazón del abulense Valle del Tiétar, es descubrir el sueño hecho realidad de esta pareja de Alcorcón, Madrid. Y no es para menos: una finca de 6 hectáreas, restaurante, piscina y ocho casitas rurales de piedra y madera colman a cualquiera.

¿Cuándo y por qué os animasteis a vivir en un pueblo?

Antonio: Nos lo habíamos planteado de jóvenes, pero lo veíamos inviable porque no sabíamos cómo subsistir. Para nosotros, nuestra edad ha sido un valor ya que contábamos con la experiencia de dirigir un negocio de hostelería en Alcorcón. Así ya teníamos un medio de vida.

Esperanza: Nos gustaba mucho hacer turismo rural y hace dos años cumplimos nuestro sueño. Buscamos fincas en el periódico Segunda mano, vendimos todo lo que teníamos en la ciudad y nos fuimos con nuestras dos hijas al campo.

¡Qué valientes!

Antonio: A veces nos daba miedo arruinarnos. Ha sido un proyecto duro en el que nos hemos implicado toda la familia, aunque luego una de mis hijas ha preferido volver a la ciudad. Primero nos planteamos poner una sola casa rural, pero se apuntaron mis hijas y diversificamos la oferta con actividades multiaventura (paintball, hípica, y canoa) más un buen restaurante.

¿Es difícil la integración con la gente del pueblo?

Esperanza: Hay que ser muy humilde. No puedes ir de listillo. Ya lo dice el refrán: donde fueres, haz lo que vieres. Además, los vecinos de Poyales del Hoyo nos son de gran ayuda, muchos nos han dejado aperos y fotografías antiguas para decorar las casas...

¿Qué es lo mejor y lo peor de vivir en el campo?

Antonio: Vuelves a tener una vida más básica y realista. Descubres que consumimos por consumir.

Tania: La sanidad es la asignatura pendiente. Voy a dar a luz y el hospital está a dos horas pasando dos puertos. Me apena porque, por seguridad, tendré a mi bebé en Madrid.



Textos: Ana S. Juárez
Foto: Ana S. Juárez