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Los chiringuitos no serían lo mismo si en ellos no se escuchara esa música refrescante que nos incita a bailar.
 

La canción del verano



¿Qué tiene para que no podamos resistirnos a ella?


¿Por qué nos engancha?


"Hay dos mecanismos psicológicos implicados en el éxito de la canción del verano. En primer lugar, la repetición. Las personas tendemos a buscar lo que nos resulta conocido y familiar”, afirma José Luis Sánchez de Cueto, del Instituto Andaluz de Psicología y Sexología.

Después, la asociación de ideas. “Con cada tema nos vienen inconscientemente a la memoria recuerdos de veranos pasados. Como, además, estas añoranzas son positivas porque se refieren a una época en la que abundan las diversiones y, hasta cierto punto, estamos exentos de obligaciones, es fácil que la cantinela en cuestión gane adeptos o, al menos, haya mucha gente predispuesta a su llegada”, asegura el experto.

Existe otro punto que influye.“Toda la música es un fenómeno social. Pero en este caso más, porque se trata de melodías populares, poco elitistas”, dice Sánchez de Cueto. Y es verdad. Sus ritmos son aptos para que muevan el esqueleto desde el niño a la abuela y el hecho de que sus letras sean en castellano, abre aún más el abanico de los amigos del megahit veraniego.



Textos: Aníbal Angulo
Foto: Aníbal Angulo