Compartir: Menéame Yahoo Del.icio.us Digg Technorati Fresqui

Los chiringuitos no serían lo mismo si en ellos no se escuchara esa música refrescante que nos incita a bailar.
 

La canción del verano



¿Qué tiene para que no podamos resistirnos a ella?


Ni política ni drama


Los intereses económicos de las discográficas también pujan por este fenómeno social. Y no les hace falta mucha creatividad para que su tema pegue fuerte. Basta seguir el paso a paso de una receta de éxito asegurada desde hace años. “El ritmo de una perfecta canción del verano tiene que ser contagioso y bastante hipnótico. La letra, facilona, sin hacer referencia a dramas, rollos políticos o vivencias traumáticas. Bueno, y lo del baile es imprescindible”, dice Antonio Díaz, locutor y comentarista de Radio Nacional de España.

El siguiente eslabón consiste en repetir hasta la saciedad el pegadizo son. Y vale todo: radios, televisiones y sintonías de anuncios publicitarios. José Luis Sánchez de Cueto lo confirma. “Estas letras y bailes son difundidos a través de los medios de comunicación, que se encargan de insistir en ellas hasta el punto de que, aunque no les prestemos atención y los detestemos, lleguemos a aprendérnoslas de memoria”. Ahí volvemos a entrar en juego nosotros como público. “Saber cantar y bailar las canciones nos ayuda a integrarnos en numerosos grupos e incluso, nos permite ligar más”, añade el psicólogo.

Así, con tanta repetición y tanta alegría de por medio, resulta muy fácil que el chunda, chunda más calentito se convierta en toda una booomba de éxito musical.



Textos: Aníbal Angulo
Foto: Aníbal Angulo