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Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes.
 

Lujo: ¿por qué nos atrae tanto?



Cada año gastamos 85.000 millones de euros en artículos de lujo en el mundo


¿Quieres saber la razón?


Cada año gastamos 85.000 millones de euros en artículos de lujo en el mundo. Un perfume o un bolso caerá esta Navidad. Esto es sólo un pellizco de un mercado en alza con un poder de fascinación innegable. ¿El motivo? “Estos productos tienen un gran contenido de placer personal pues trascienden a nuestra existencia cotidiana”, argumenta Susana Campuzano, directora de marketing de la empresa de moda Value Retail y profesora del Instituto de Empresa. Además, “son artículos escasos, limitados o restringidos y esto les confiere un poder cautivador de necesidad, aunque no lo sean estrictamente para vivir”.

SÍMBOLO DE PODER

Pero hay otra razón que nos lleva a suspirar por lucir un bolso de Loewe o un diseño de Chanel. “El hombre tiene un deseo continuo de diferenciarse de los demás y esto puede conseguirlo gracias a las cosas materiales”, añade Campuzano.

Yves Carcelle, presidente de Louis Vuitton, apunta algo más. “El lujo es un objeto que se compra, se regala o se recibe con emoción. Se compra el mito del viaje del siglo XIX, el mito del artesano que abrió su fábrica en los principios de la revolución industrial...”.

Y todo porque, según Campuzano, “al hombre no le basta con satisfacer sus necesidades primarias. Tenemos unas secundarias, que son los deseos. Aquí se engloba el gusto por la belleza, el poder, la admiración... Es donde se inscriben los objetos de lujo, innecesarios, pero que forman parte de esa necesidad de mejora”.
Una idea que no comparte Aitana Ferrer, psicóloga clínica de Adalmed. “Mejorar y buscar bienes materiales son cosas distintas que tienden a igualarse, induciendo a un error con consecuencias negativas desde un punto de vista psicológico. La tendencia a mejorar es un objetivo sano que nos motiva a trabajar, a aprender de los errores y a querer superarnos con el fin de sentirnos mejor con nosotros mismos. Esto eleva nuestra seguridad y autoestima y, como añadido, suele traer la consecución de algún bien material, pero no siempre es el fin”. Quien asocia la mejora con acaparar bienes “se introduce en un círculo vicioso pues, para no quedarse estancado en esa necesidad humana de seguir avanzando, querrá un coche más rápido, una casa más grande, ropa nueva...”.



Textos: Rocío Oñorbe
Foto: Rocío Oñorbe