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Beckham y Victoria Adams
 

Lujo: ¿por qué nos atrae tanto?



Cada año gastamos 85.000 millones de euros en artículos de lujo en el mundo


Los famosos llevan artículos impagables


PARA TODOS LOS BOLSILLOS:
Es cierto que un vestido de Ralph Lauren no está al alcance de todos, pero su fragancia sí. Las grandes marcas clasifican sus artículos en una pirámide.

LOS INACCESIBLES:
Acceden a ellos unas 250 personas en todo el mundo. Son únicos, de diseño cuidado y hechos para actos prestigiosos. Por ejemplo, algunos modelos que que se lucen en la gala de los Oscar.¿Quién los compra? Gente cuyo capital les permite poseerlos como si nada y aquellos que sólo aceptan comprar lo que otros no pueden.

LOS INTERMEDIOS:
Son series limitadas. Tienen un precio elevado pero accesible a una clase media-alta, como el prêt-à-porter o un bolso graffiti de Vuitton.¿Quién los compra? Clientes con un capital desahogado y aquellos que invierten al límite de sus posibilidades.

LOS ACCESIBLES:
Son de marca pero se producen de manera industrial y se adaptan a la moda del momento. ¿Quién los compra? Cualquiera que no acceda a lujos superiores por renta o elección personal.

ME GUSTA QUE ME ADMIREN:

Para una marca, como Prada o Manolo Blahnik (con sus zapatos de 600 €) no hay mejor anuncio que ver sus piezas en escaparates andantes.
Y famosos dispuestos a hacer de maniquíes sobran. Las hermanas Hilton, los Beckham, las gemelas Olsen y Guti y su mujer... Todos lucen artículos impagables como quien lleva una falda de grandes almacenes. ¿Y qué ganan ellos? Reconocimiento social. “El lujo es una de las vías más directas para causar admiración. Hoy el vestido, la casa o el coche te marca. Cuando compras un traje, primero analizas si te favorece y luego, la imagen que proyectas con él”, explica Campuzano.



Textos: Rocío Oñorbe
Foto: Rocío Oñorbe