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Muñeca Nancy
 

Madres e hijas



¿tanto hemos cambiado?


En una nueva sociedad


Las madres admiten que es difícil no dejarse arrastrar por la sociedad de consumo. “Muchas veces cedes por agotamiento o intentas chantajear con algo para obtener un resultado, aunque sea un error. No saben salir sin dinero, yo me iba a jugar, ellas se van al centro comercial”, apunta Silvia, madre de una niña de 11 años.

“Es verdad que no valoran tu esfuerzo –asume Esther–. Mi hija me dijo el otro día, “ya puedes ir ahorrando para pagarme el carné de conducir”, dando por hecho que es mi obligación”. Magdalena, que tiene una hija de 12 años, puntualiza. “Yo a su edad tenía más responsabilidades, ahora las sobreprotegemos y les cuesta defenderse por ellas mismas”.

Otro cambio importante es el de la cantidad de información que se tenía y se dispone, algo que tampoco tranquiliza a las madres. “No siempre es fiable –dice Esther–, se creen lo que les cuentan los amigos”. “La información es muchísima y eso se ha demostrado que es bueno y previene numerosos problemas. Pero también debemos entrenarles en comportamientos y habilidades para vivir en este mundo”, reflexiona la psicóloga.



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