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chica en actitud pensativa
 

No soporto estar sola



Anímate a superarlo


Te contamos cómo salir


Vivimos en ciudades superpobladas, en la calle hay gente a todas horas, los transportes públicos se mueven abarrotados por las ciudades... pero la soledad es ‘la peste del siglo XX’, una epidemia que ha heredado el XXI. En París la mitad de los hogares son unipersonales. Los demógrafos franceses la llaman la ‘capital de la soledad’. En España vamos por el mismo camino.

El 70% de las llamadas al teléfono de la esperanza es de mujeres, necesitan hablar con alguien. El 8% de la población vive sola y el 6%, aun teniendo compañía, se siente aislada, según el Centro de Investigaciones Sociológicas.

LOS MALES DEL SOLITARIO

El aislamiento afecta tanto a hombres como a mujeres, pero no lo vivimos igual. Nosotras lo llevamos mejor de puertas para dentro. Sabemos reconocerlo y reaccionar pidiendo ayuda.

De puertas para fuera es otro cantar, ya que quedan muchas connotaciones negativas hacia las ‘solteronas’ y las ermitañas, aunque lo sean por vocación.

“El problema de la soledad –dicen desde la agencia matrimonial elijapareja.com–, puede no ser tan llamativo como otros, porque no constituye un trastorno en sí mismo, pero sus consecuencias son un drama: pérdida de apetito, apatía y dejadez”, que degeneran en irritabilidad, frustración, estrés, ansiedad, tristeza e infelicidad.

Además, la carencia de contacto social nos hace vulnerables a las enfermedades y puede desembocar en depresiones.

Existen muchas causas que llevan a la automarginación, como tener un carácter muy tímido, carecer de habilidades sociales para relacionarse, ser inseguro, tener baja autoestima o sentirte diferente y, por eso, incomprendida.

También ocurre que a lo largo de la vida se dan situaciones que provocan el menosprecio y degeneran en aislamiento. Esto puede ocurrir tras vivir un sonado fracaso laboral o un gran éxito.

Ante ese rechazo, es normal retraerse. “El solitario se deja arrastrar por pensamientos negativos de sí mismo y de los demás. Esto tiende a funcionar por profecías auto-cumplidoras. Quien cree que va a fracasar acaba fracasando por su falta de confianza”, explican en elijapareja.com.

Así, “la soledad tiende a consolidarse. Quienes la sufren están convencidos de que no va a cambiar. A estas personas les resulta difícil desplegar sus habilidades sociales, participar en grupos y se forman una imagen que no es buena tarjeta de presentación. Con su forma de actuar ahuyentan a los que podrían haber llegado a ser amigos y contribuyen a que no les miren bien”.



Textos: Victoria Villaamil (asesorada por Juan Antonio Rodríguez, psicólogo de la Clínica Cauce)
Foto: Victoria Villaamil (asesorada por Juan Antonio Rodríguez, psicólogo de la Clínica Cauce)

Comentarios de nuestros lectores
marisa dice:

“quiero conocer a un hombre viajero que le guste salir y charlar.”

Enviado el 2007-02-04 16:51:15
kuki dice:

“Necesito un hombre que me lleve las bolsas de la compra”

Enviado el 2006-08-30 11:20:25