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Una chica sentada en el sofa y el marido pasando el aspirador, para ilustrar el reportaje relaciones descompensadas
 

Relaciones descompensadas



¿Das más que el otro?


Mal para uno, bueno para otro


Dónde está el límite entre la amabilidad o la preocupación por hacerle al otro la vida agradable y el abuso? Aunque esto depende de cómo lo viva cada uno, a veces la desproporción está en el número de ocasiones en que uno se sacrifica por el otro, ya sea la pareja, un hijo o incluso los padres. En cuanto a los temas más susceptibles de abuso, éstos son los principales:

  • Compromiso. Un miembro de la pareja evita formalizar la relación o pospone, por ejemplo, la decisión de tener hijos. Entonces, la mujer tiene más que perder, dado que su periodo de fertilidad es más limitado.

  • Trabajo y residencia. La importancia del puesto de trabajo se relaciona con el cambio de residencia a un punto geográfico que obliga al otro a sacrificar su profesión.

  • Tareas domésticas. No es infrecuente que dentro de la relación uno de los dos, casi siempre el hombre, decida que es más cómodo delegar en ella las tareas o que exista desproporción entre uno y otro en el tiempo dedicado a estos menesteres.

  • Familias políticas. Sin querer caer en el mito de las suegras, es cierto que las relaciones con la familia política no son siempre todo lo cordiales que sería deseable. Dentro de la pareja, a veces a uno le toca tragar más ración de suegros, cuñados y demás familia política que al otro miembro.

  • Actividades de ocio. A uno le gusta salir y al otro no... la discusión está servida. La descompensación se presenta a menudo en este aspecto, cuando uno de los dos siempre cumple, acompañando al otro, mientras que a la hora de responder a sus propios compromisos, le toca ir solo a todo.

  • Economía. No podía faltar el dinero como problema de desproporción. Uno asume la responsabilidad de pagar y ganar dinero, mientras que otro vive tranquilo, por más sacrificio que le suponga al que paga e incluso aunque los dos tengan iguales condiciones.




Textos: Patricia Peyró, psicóloga (asesorada por la psicóloga Mar López)
Foto: Patricia Peyró, psicóloga (asesorada por la psicóloga Mar López)