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Mujer tumbada encima de una mesa
 

¡Me tocan todos los marrones!



¿Por qué te tocan todos?


Tu conducta complaciente se debe a que te sientes inferior, te intimida la autoridad de cualquiera.


"No, no y no”. Eso es lo que te encantaría decirle, pero es tu jefe, ese que sólo parece acordarse de ti cuando estás a punto de marcharte a casa. Entonces, sale a tu encuentro para que resuelvas “una tarea de suma importancia para la empresa que has de realizar con el máximo esmero y en el menor plazo posible”. En tu idioma: te acaba de caer un marrón en toda regla, esa última idea genial del jefe que te encarga con urgencia, nocturnidad y alevosía.

“No la voy a montar porque soy educada”, piensas para ti. Sí, y porque eres amable y generosa, pero también ingenua, manipulable e insegura. “Tu conducta complaciente se debe a que te sientes inferior, te intimida la autoridad de cualquiera. Además, eres obediente y eso te impide negar nada a nadie”, dice el psicólogo Francisco Gavilán. “Actúas como si alguien te pisara y, encima, pidieras disculpas por poner el pie debajo”, añade el experto.

Nunca provocas conflictos, no quieres ofender, te gusta estar en armonía con todos, así que te arrastras hasta tu sitio rumiando maldiciones o, peor todavía, respondiendo: “¡Eso está hecho!”, “descuida, yo me encargo”... Sea como sea, haces de tripas corazón y asumes el regalito de última hora en vez de manifestar tu malestar.“Pero –según Gavilán– con esta actitud lo único que consigues es que tu problema se agrave con el tiempo”, porque cuanto más estrecha sea la relación con tus compañeros, cuanto más tiempo lleves trabajando con ese jefe abusón, más difícil te resultará darle un no por respuesta.



Textos: Pablo Molina
Foto: Pablo Molina