Compartir: Menéame Yahoo Del.icio.us Digg Technorati Fresqui

Niños perdidos
 

¡Mi hijo se ha perdido!



Me despisté un segundo y ya no estaba


Los espacios muy frecuentados son idóneos para que los niños se pierdan y los padres se lleven el disgusto de su vida.


Lo sabemos de sobra. Los espacios muy frecuentados son idóneos para que los niños se pierdan y los padres se lleven el disgusto de su vida. Aun así, el temor a que esto ocurra no puede convertirte en una madre posesiva y exageradamente restrictiva.

Los niños tienen la necesidad de curiosear el mundo por ellos mismos. “Es importante evitar poner límites excesivos a sus intentos de investigar, pues sólo conseguirás que busquen el momento en el que no mires para llevarlos a cabo”, dice la psicóloga infantil Montserrat Esteve.

Pero cuando la desaparición es un hecho, ¿qué sienten padres e hijos? “Todos tienden a buscar la culpabilidad donde no la hay”, asegura Eva María Lázaro, psicóloga del grupo Luria. “Pese a que sean conscientes de que la casualidad ha propiciado el extravío, piensan que son responsables de haber llegado a esa situación, lo que multiplica una ansiedad que no es nada constructiva”.

Así, los sentimientos de los padres fluctúan entre el miedo, la desesperación y la impotencia e incompetencia. Aunque no hay mucha diferencia en las reacciones de un hombre y una mujer, son más frecuentes los episodios de histeria y la tendencia a castigarse en las madres.En cuanto a los niños, suelen imaginar la riña que les caerá por no haber estado atentos. En algunos casos, pueden sentir temor a que sus padres les hayan abandonado por no ser buenos. Pero también aprenden de la experiencia, pues experimentan su vulnerabilidad y se dan cuenta de que necesitan la protección adulta.



Textos: Laura Gómez y Aníbal Angulo
Foto: Laura Gómez y Aníbal Angulo