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Niños perdidos
 

¡Mi hijo se ha perdido!



Me despisté un segundo y ya no estaba


Haz posible un final feliz


“Lo normal es que todo quede en un susto pero, si el reencuentro se demora, puede dejar secuelas. En el caso de los padres, acentuarán la sobreprotección; y en el de los hijos aumentará la dependencia”, comenta Laia Toro, psicóloga de ISEP Clinic.

Por tanto, es importante no dejar que el miedo a la pérdida nos domine. Hay que detenerse un segundo a pensar fríamente qué le ha podido llamar la atención y, sin perder tiempo, dar la voz de alarma para que la gente te ayude a buscarlo.

Cuando el niño es localizado, muchos padres le trasladan su sentimiento de culpa con reprimendas y castigos que acentúan en él la sensación de que ha hecho algo mal y convierten la experiencia en un episodio más traumático. Así que olvida las riñas y los dramas. El reencuentro debe ser acogedor, pues el crío estará asustado y pensará que ha hecho algo malo. También hay que transmitirle que ambos os habéis distraído y que la próxima vez prestaréis todos más atención.

Por otro lado, como más vale prevenir que curar, lo que sí puedes hacer es preparar a tu hijo para que sea capaz de afrontar la situación con sensatez. “Conviene anticipar al niño la posibilidad de que se pierda si se aleja o se despista y darle unas pautas de comportamiento sobre lo que debe hacer”, aconseja la psicóloga Montserrat Esteve.



Textos: Laura Gómez y Aníbal Angulo
Foto: Laura Gómez y Aníbal Angulo