Compartir: Menéame Yahoo Del.icio.us Digg Technorati Fresqui

Antonio Sabán
 

¡Mi hijo se ha perdido!



Me despisté un segundo y ya no estaba


Antonio Sabán: “La cogí y la abracé tan fuerte que parecía que me la iba a comer.”


Entonces la encontraste...

Sí, la localicé en una casita de juguete. Estaba jugando tranquilamente pero, al salir y no verme, se echó a llorar de tal manera que reconocí su llanto incluso antes de verla.

¿Cómo fue el reencuentro?

La cogí y la abracé tan fuerte que parecía que me la iba a comer. Me dio un ataque de generosidad y empecé a comprarle cosas para compensar el mal rato. Sobre todo, el que había pasado yo, porque a ella se le olvidó en seguida. Eso sí, no la solté hasta que se me pasó el susto.

¿Qué has aprendido de aquel momento?

Debo estar atento, pero puedo darle ciertas libertades a mi hija porque se las gana. Es importante confiar en ella, aunque me cueste soltarle la mano, porque eso es bueno para que gane seguridad en sí misma. Si responde bien y se responsabiliza de su pequeña libertad, no tengo por qué cortarle las alas. De todos modos, lo difícil va a ser cuando crezca...



Textos: Laura Gómez y Aníbal Angulo
Foto: Laura Gómez y Aníbal Angulo