|
Cómo pasar por una experta en vinosUn aspecto muy importante en la vida del vino es el tiempoTe damos las claves para salir airosaRetronasal, macabeo, degüello, coupage, hollejo, rima y cabezón. Si de todas estas palabras sólo te suena la última, está claro: no tienes ni idea de vinos. No pretendemos que te conviertas en una erudita, simplemente que no metas la pata. El enólogo Andrés Proensa da una regla de oro para abrir boca: hay una diferencia entre degustación y cata. “Degusta el vino quien lo saborea y bebe por simple placer, mientras que lo cata el que está preparado profesionalmente para analizar todos los elementos que le aportan la información necesaria para clasificar y calificar al vino”. Conformémonos entonces con ser una buena degustadora.
Un aspecto muy importante en la vida del vino es el tiempo. Este elemento modula esta bebida de tal forma que puede llegar a mejorar un vino espectacularmente. El tinto envejece más lento que el blanco o el rosado. Joven, reserva o crianza El proceso de envejecimiento consiste en meter el vino en barricas de madera de roble cuyos poros permitan pasar el oxígeno muy poco a poco para, posteriormente, embotellarlo y que de esta forma repose. Se trata de que el vino envejezca sin llegar a morir, ya que el caldo es un ser vivo. Además, este proceso hace que el vino reciba cierto carácter y, sobre todo, aromas de la madera. El tiempo de reposo de los vinos clasifica, de más joven a más antiguo, en Joven, Crianza, Reserva y Gran Reserva. Juan Antonio Díez, crítico de la Guía Gourmetour, nos da algunas pautas básicas. Joven. Es el caldo que lleva menos de dos años embotellado. Suelen ser afrutados y ligeros, ya que no han chupado los sabores más complejos de la madera de la barrica. Crianza. El tiempo mínimo de crianza establecido es de dos años. De éstos, seis meses los pasa en barrica y el resto embotellado. Reserva. Son aquellos que han reposado, al menos, un año en barrica y otro en botella. Gran Reserva. Estos vinos han permanecido, al menos, cuatro años en reposo, de los cuales el vino ha pasado dos en barrica y el resto, en botella. Es más propio de los tintos. Pierde el miedo a las marcas Las reglas fijas no funcionan con los vinos, pero sí unos consejos básicos: los vinos jóvenes maridan mejor con los platos menos elaborados y viceversa. Los profesionales coinciden: si pides un tinto del Priorato, Toro, Somontano y Ribera del Duero o un blanco de las Rías Baixas, Rueda y los chardonnays fermentados en barrica de roble, nunca errarás en tu elección. Pasarás por una gourmet sin haber nombrado ni una sola marca. Marta Sánchez-Brea, enóloga, va más allá y nos recomienda recibir a nuestros invitados con los vinos tintos decantados sobre la mesa. En cambio, los blancos y rosados deben llevar unos 20 minutos en cubiteras cubiertas con agua, hielo y una toallita para servir. “Otro de los trucos es tomar cava en el aperitivo y nunca en el postre. No se te ocurra decir que el vino viejo es mejor que el joven, frases tipo ‘este tinto suave sabe a madera’ o enfriar las copas para los vinos blancos y rosados. Y, sobre todo, cuídate de alabar un champán cuando lo que tienes en la mano es una copa de cava”. 1: Cómo pasar por una experta en vinos: Te damos las ...
2: Los trucos de Belinda Washington: Propietaria de ... Textos: Ana S. Juárez |
||||||||
| |
|
|
|
|
|
| » Adelgazar |
| » Alimentación |
| » Ejercicio |
| » Estres |
| » Medicina |
| » Medicina Alternativa |
| » Salud Femenina |
| » Vida Sana |












