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Cocinando en el taller de hosteleria
 

Ofreciamos modelos de vida



Del lujo a luchar por los marginados


Los talleres ocupacionales son nuestra base


¿Cómo empezasteis a ayudar a los chicos?

Les ofrecíamos otros modelos de vida, les animábamos a dejar de robar, a intentar que no volvieran a la cárcel, en definitiva, a que tuvieran su vida en sus manos.

¿Nunca llegaste a tener miedo de cómo le influiría a tu hijo?

Mariano era como el hermano pequeño de todos, era intocable. Le cuidaban y defendían. Nosotros le hablábamos mucho y siempre supo que el hijo era él.

¿Cuándo te decidiste a crear la Fundación Semilla?

En el momento en que me di cuenta de que había que llegar antes de que fuera tarde, porque morían muchos jóvenes. Propuse a los chicos que vienen por la tarde al local y con los que trabajábamos la persona, la autoestima y el afecto hacer trabajos manuales y venderlos. Así, empezamos a crear los talleres ocupacionales, nuestra base.

¿Te arrepientes de algo?

De nada en absoluto. Estoy muy satisfecha porque he podido realizar parte de mis sueños. Mi vida es tremendamente intensa y rica. He tenido de todo: he visto muchas muertes y desesperación, pero también muchos jóvenes que salen adelante.


Textos: Begoña Gutiérrez
Foto: Sofía Moro