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Carmen, 36 Años. Educadora de informática
 

Ellas vivieron la experiencia



Del lujo a luchar por los marginados


Carmen, 36 Años. Educadora de informática


Carmen y Silvia tienen algo en común: las dos pasaron por la ONG Semilla cuando eran jovencitas y ahora colaboran con ella. Cada día reviven en otros niños su propia experiencia, la de unas chicas desorientadas en un barrio lleno de drogas. Hoy pueden decir con la cabeza bien alta que lo han superado. Pero no se contentan con eso, quieren que su historia de superación y tesón sirva de ejemplo. Y por eso están trabajando.

Carmen, 36 Años. Educadora de informática. "Mi pasado me crea complicidad con ellos”

“Yo he salido adelante. Y lo digo con orgullo”, afirma Chiqui, como la llaman, con mirada resuelta. Entró en Semilla con 13 años junto con sus tres hermanos. Hoy está casada y tiene dos hijos. Su pasado le crea una complicidad con los chavales de la fundación con los que procura mantener “buen rollo”. Para ella, la base es la confianza. “Es importante que sientan que te preocupas por ellos, que no eres una funcionaria más que viene a cumplir un horario. Su historia es tu historia y eso nos une”. El trabajo es duro, pero tiene muchas compensaciones cotidianas. “El otro día me enteré de que una chica de Semilla trabajaba en un despacho de abogados. Esto te da fuerzas para seguir luchando”.


Textos: Begoña Gutiérrez
Foto: Sofía Moro