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Rock Husdon y Doris  Day
 

Dobles vidas



Engañaron a una sociedad intolerante


Rock Hudson, Oscar Wilde, Greta Garbo...


A lo largo de la historia las mujeres y hombres homosexuales han sido juzgados como pecadores, delincuentes, perversos o enfermos mentales, y algunos lo pagaron incluso con la cárcel. Víctimas de una sociedad que consideraba inmoral amar a alguien del mismo sexo, muchos se vieron obligados a llevar una doble vida para ocultar su condición. Escritores, actores y políticos condenados por no avergonzarse de ser ellos mismos, por defender su derecho a serlo. Muchos de ellos se tuvieron que exiliar bajo un nombre falso, abandonar su trabajo, pero los más celebraron matrimonios de conveniencia o convirtieron a sus parejas sentimentales en “buenos amigos” o “compañeros de piso”.

Oscar Wilde lo definió bien: “El amor que no se atreve a decir su nombre”. Fueron muchos, por desgracia, los que no osaron decirlo. Pero no hay que remontarse a la época del gran escritor británico. A finales del siglo XX, algunos artistas y literatos todavía se sintieron perseguidos o censurados por ser homosexuales. El escritor cubano Reynaldo Arenas (1943-1990) es un ejemplo. Prohibidos por el gobierno castrista sus escritos por ser contrarrevolucionarios, la mayor persecución en cambio la sufrió por sus inclinaciones sexuales. Nadie entendió su matrimonio con la actriz Ingrávida González, pero fue una manera de iniciar su huida.

En el mundo del cine también hay ejemplos recientes. El del norteamericano Anthony Perkins (1932-1992) es uno de ellos. El protagonista de Psicosis se casó en 1973, cuando ya tenía 41 años, con la fotógrafa Berry Berenson. Todo apuntaba en Hollywood a que lo único que pretendía con ese matrimonio era encubrir su verdadera historia de amor, la que vivió con el actor Tab Hunter.

Otros actores (Dirk Bogarde, Sal Mineo...) y otros escritores (Truman Capote, Walt Whitman, Tennesse Williams...) nunca se casaron, pero no pudieron hacer pública su homosexualidad casi hasta el final de sus días y, de alguna manera, también llevaron una doble vida para que su obra o su imagen no se viese perjudicada. Aquí hemos traído unos ejemplos.


Textos: Nieves Márquez