Compartir: Menéame Yahoo Del.icio.us Digg Technorati Fresqui

“Al no ser sus padres biológicos, el vínculo que ha establecido Yoneko con nosotros es distinto. Conocemos muchas anécdotas de su intimidad que, seguro, ellos ignoran”, dice José Manuel.
 

Vuelta a la realidad



El viaje hacia la vida de Yoneko


Tiene que valorar que ha sido un privilegiado


Cuando Yoneko llegó a Madrid desde Lomé apenas llevaba un kilo de peso en su maleta. Ahora, dos meses después, la báscula del mostrador de la compañía Air France señala 30 kilos. Dentro de esa maleta, su familia en España le ha metido un poco de todo: ropa para toda la familia, material escolar, botes de vitaminas y hasta una camiseta del Real Madrid.

Olga, su madre en España, asegura que, a veces, ha sido dura con Yoneko porque “no quería que al volver a su casa en Togo, el choque fuese brutal. Por eso, le hemos obligado a leer, a recoger la mesa, a hacerse la cama o ayudar a los pequeños. Tiene que valorar que ha sido un privilegiado. Teníamos miedo de que, acostumbrados a un determinado nivel de vida, sus padres biológicos pensaran que le habíamos malcriado. Por eso, le tratamos como a un hijo más”.


Textos: Ana S. Juárez
Foto: Daniel Sánchez