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Carlota castrejana. Disciplina: Triple salto.
 

Los juegos Olímpicos



Nos hablan de sus sueños


Anécdotas de los juegos que te harán sonreír


En Amsterdam (1928) a la nadadora alemana Hilde Schader se le rompió un tirante del bañador y, para que no se le viese el pecho, aceleró y ¡se llevó el oro!

En los Juegos de Los Ángeles (1932) se prohibió la entrada en la Villa Olímpica a las participantes femeninas; sólo se alojaron allí los hombres. Ellas tuvieron que dormir en un hotel.

La nadadora Eleanor Holm no puedo competir en Berlín (1936). En el momento en que debía hacerlo, permanecía pegada a la barra del bar del barco que la llevó de Estados Unidos a Hamburgo.

En los mismos Juegos, la británica Dorothy Odan (salto de altura) tuvo que conformarse con la medalla de plata habiendo conseguido dos veces la misma altura que la vencedora; desempataron según los puntos de los saltos fallidos. En 1948 volvió a empatar por el oro. El reglamento había cambiado y desempataron por el primer intento. Se quedó con la plata.

En México (1968) las mujeres tuvieron que pasar un test de sexualidad para acreditar su condición femenina.

La alemana Eva Hakembaeur perdió su falda en un partido de hockey en Atlanta (1996).


Textos: Ruth Pereiro
Foto: Raúl Urbina