Se acerca el momento del parto. Pronto tendrás a tu bebé entre tus brazos y disfrutarás de él tanto como imaginas. Sientes una gran felicidad, deseos de achuchar a tu pequeñín... Y, sin embargo, no todo son luces en esta fantástica pintura. ¿Una pequeña dosis de angustia? ¿dudas razonables o irracionales? ¿sueños extraños?.
Tranquila, sentir algo de miedo es normal, incluso positivo. De hecho, esa pequeña sensación de temor, esa preocupación sana por tu embarazo y por el nacimiento del bebé, es uno de los principales motivos que te llevan a preguntar al médico, a buscar la ayuda que necesitas o a ir a clases de preparación al parto.
Sin embargo, un temor excesivo te impedirá relajarte y hará que lo pases mal antes y durante el nacimiento de tu hijo. En la Universidad de Linkoping, en Suecia, han realizado recientemente un estudio sobre cómo influye el miedo de la madre sobre el dolor que siente en el parto. Y los científicos han descubierto que cuanto mayor es el miedo, mayor es el dolor y, por tanto, mayor la necesidad de buscar remedios para él.
A una conclusión parecida llegó a mediados del siglo XX Dick-Read. Este ginecólogo británico expuso la teoría de que el miedo incrementa la tensión muscular, ésta aumenta el dolor y éste, a su vez, hace crecer el miedo. Eliminando el temor se consigue que el útero vuelva a funcionar de forma normal y se alivia enormemente el dolor.
Tranquilidad desde el embarazo
Para llegar con la mayor calma posible al parto es importante que aprendas ya desde el embarazo a disfrutar de forma relajada y positiva de la experiencia que estás viviendo. “Muchas veces olvidamos que el embarazo y el parto son procesos naturales”, explica María José Domínguez, psicóloga clínica y psicoterapeuta que trabaja especialmente con gestantes. “Hay muchas mujeres que viven la gestación como una situación de enfermedad, de riesgo para ellas mismas y para el niño... Son ideas derivadas de una información incorrecta y de una carencia cultural. El embarazo hay que vivirlo como un proceso de vida e ilusión, sabiendo que incluso el propio parto puede llegar a ser una experiencia positiva en sí misma”, añade. Y además, en este proceso podrás apoyarte en pilares seguros:
• La Naturaleza. Ten en cuenta que tu organismo procede de forma sabia y, según la psicóloga, “tiene mecanismos que se encargan de controlar cada momento y cada faceta del proceso para llevar a buen término la vida”.
• Información. Obtener la información y el conocimiento “precisos y concretos, ordenados y suficientes” en el momento adecuado es lo mejor para estar tranquila y poder seguir las reglas. “Es como si fuera un juego: si no conoces las reglas, no podrás participar. Si tienes el conocimiento adecuado, incluso si se presentara algún contratiempo, no habría problemas: todo es salvable dentro del ritmo de la tranquilidad”. Aunque debes saber también que una información excesiva, que no comprendas bien o que no sea pertinente para tu embarazo “puede resultar incluso perjudicial”, dice la psicóloga.
• Confianza. En ti y en tu entorno. “Lo principal es tener fe en ti misma; en que estás preparada para llevar a cabo la tarea de proporcionar vida”, explica Mª José Domínguez. De ahí surge la confianza en los demás, en los profesionales que están contigo durante todo el proceso de maternidad (embarazo, parto y postparto). En este sentido, es muy importante que busques el lugar adecuado y personas en las que creas.
• Comunicación. Es esencial que compartas tus sensaciones con tu pareja o con alguna amiga, que hables con otras embarazadas, con la matrona y con el médico... Que exteriorices tus temores, si los tienes, e incluso que recurras a un experto en técnicas de relajación y superación del miedo, si crees que lo necesitas.
• Aceptación. De cada momento y cada circunstancia en tu embarazo. Desde los cambios en los ritmos del sueño hasta las alteraciones emocionales, cada instante es diferente. La información que ya has recibido te permitirá saber qué es lo que ocurre, así podrás aceptarlo y, por fin, actuar en consecuencia, de acuerdo con tu preparación.
• Equilibrio. Todo esto va a proporcionarte tranquilidad para mantener un equilibrio y el resultado será un buen parto, “da igual la condición en la que sea, siempre que tú estés segura y tranquila, asistida por la Naturaleza (la tuya y la del bebé) y, si algo no va bien, por la ciencia médica” .
Apoyarte en estos pilares te será de gran ayuda para acercarte al parto con más tranquilidad. Pero, aun así, lo más probable es que cuando ya esté próximo, no puedas evitar ciertos temores. No eres la única a la que le ocurre. Casi todas las embarazadas sienten diversos miedos en este momento y lo curioso es que suelen ser los mismos: “¿saldrá todo bien?”, “¿soportaré el dolor?”, ¿le pasará algo al niño?”... Conocerlos y saber afrontarlos (te lo explicamos en los recuadros) te dará una ración extra de confianza.